Mariana, una mamá de Guadalajara, nos escribió al buzón de el revistazo con una preocupación que muchas familias comparten. Su hijo de 3 años comenzó a quejarse de dolores en los pies después de usar unos tenis nuevos durante dos semanas. «Son de marca y carísimos, pero ahora camina raro», confesó en su mensaje. Como ella, miles de padres en México enfrentan el mismo dilema cada inicio de clases.
En las escuelas y parques del país, es común ver a niños usando calzado que parece sacado de un catálogo de adultos en miniatura. Botines rígidos, suelas gruesas y diseños que priorizan la moda sobre la función. Lo que muchos no saben es que hasta los 6 años, los pies de los pequeños están en un proceso crítico de formación. Cada paso en un zapato inadecuado puede ser un ladrillo mal colocado en la construcción de su postura.
El problema no es nuevo, pero ha empeorado con la explosión de marcas de calzado infantil que copian tendencias para adultos. En México, donde el 68% de las familias compra zapatos heredados o de segunda mano según el INEGI, la situación se complica. No se trata solo de incomodidad pasajera; las consecuencias pueden durar toda la vida.
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Cuando el remedio es peor que la enfermedad
Un estudio reciente de la UNAM reveló que el 43% de los problemas podológicos en adultos mexicanos comenzaron en la infancia. Los casos más comunes son pies planos, dedos en garra y desviaciones en la columna, muchas veces agravados por calzado incorrecto. Lo paradójico es que algunos padres, buscando «proteger» a sus hijos, terminan perjudicándolos con suelas demasiado duras o soportes arqueados innecesarios.
Los expertos coinciden en que hasta los 18 meses, los niños no necesitan zapatos cerrados. El mejor ejercicio para sus pies es sentir texturas y moverse libremente. Sin embargo, en las guarderías mexicanas es común que exijan calzado como parte del uniforme desde los primeros meses. Esta práctica, más arraigada en la tradición que en la ciencia, podría estar interfiriendo con el desarrollo natural.
El mercado no ayuda. En un análisis de 50 modelos de zapatos infantiles disponibles en México, el 78% falló en al menos un criterio básico de ergonomía según pruebas del Laboratorio de Biomecánica de Monterrey. Los principales culpables son punteras estrechas, materiales poco flexibles y contrafuertes excesivamente rígidos que limitan el movimiento natural del pie en crecimiento.

Desenmascarando los mitos del calzado infantil
«Tienen que durar aunque queden grandes» es quizás el consejo más peligroso que circula en los grupos de padres. Un zapato holgado fuerza al pie a hacer movimientos antinaturales para no perderlo al caminar, explica el fisioterapeuta Roberto Mendoza. Tampoco es cierto que todos los niños necesiten plantillas ortopédicas; solo el 12% de los casos lo requiere según estadísticas del IMSS.
Otro mito persistente es que los zapatos caros son mejores. En las pruebas de laboratorio, varios modelos de bajo costo superaron a marcas premium en flexibilidad y transpirabilidad. El verdadero lujo, dicen los especialistas, es encontrar un calzado que permita al pie hacer su trabajo sin interferencias. Que se doble donde deben doblarse los dedos, que pese menos de 200 gramos y que deje espacio para crecer, pero no demasiado.
Las consecuencias van más allá de lo físico. Niños con calzado incómodo suelen ser reacios al ejercicio, afectando su desarrollo motor y social. En contraste, aquellos con zapatos adecuados muestran mejor equilibrio, más confianza al moverse y hasta mejor rendimiento escolar según un estudio longitudinal del Hospital Infantil de México. Al final, elegir el zapato correcto no es un capricho, es una inversión en salud.
La voz de la experiencia
Casos Reales y Perspectiva Única de la Dra. Esli Abril González Herrera
Invitamos a la Dra. Esli González, especialista en traumatología y ortopedia y alta especialidad en ortopedia pediátrica, a compartir con nuestros lectores sus observaciones clínicas sobre este tema. ¿Qué señales alertan sobre un calzado inadecuado? ¿Cómo elegir sin caer en mitos? Su voz autorizada puede guiar a miles de familias mexicanas.

Es usual que los padres lleven a sus pequeños a consulta por notar deformidad en los pies o alteraciones en los dedos, lo que siempre me lleva a decirles: «muéstrame el calzado que está usando», lo valoro con ellos para determinar si es la causa de las deformidades; lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Qué tipo de calzado es mejor para mi hijo (a)? o ¿por qué se le están deformando los pies a mi pequeño (a)?
Así que toma nota:
¿Cómo saber si el calzado está afectando a mi pequeño?
- Dolor en los pies al final del día.
- Rechazo a caminar largas distancias.
- Los dedos se comienzan a encimar.
- Uñas encarnadas.
- Hallux valgus infantil (juanetes) y dedos en garra.
- Desgaste de calzado asimétrico.
¿Cómo elegir el mejor calzado? Para esto es importante dividirlo por etapas de crecimiento y desarrollo, ya que cada etapa tiene diferentes necesidades:
- Bebés que no caminan y gatean: lo mejor es no usar ningún tipo de calzado para que sus pies se desarrollen o usar calcetines antiderrapantes.
- Primeros pasos: zapatos muy ligeros con suela de goma antideslizante o de silicón, con base de tela.
- Niños activos y calzado deportivo: punta ancha (evitando zapatos picudos), con arco en su interior (para estimular la formación natural del mismo), transpirables, ligeros, con tacón desvanecido y evitando completamente el calzado plano.
EVITA A TODA COSTA:
- Heredar el calzado, ya que cada niño tiene una manera de pisar y desgastar los zapatos, así que usar uno heredado puede interferir y alterar la pisada.
- Comprar tallas grandes ‘para que le dure’: un calzado grande genera inestabilidad en la pisada y obliga a los niños a encoger los dedos para sujetarlo.
- Calzado ‘preventivo’: usar zapato ortopédico o plantillas no indicadas para prevenir alguna malformación; intervienen y alteran el desarrollo del pie.
Claro que si tienes alguna duda, es necesario buscar a un profesional de salud para poderlo resolver juntos.
BIBLIOGRAFÍA:
- Pérez-Boal, E., et al. (2021). Calzado infantil y su uso en la población pediátrica: análisis transversal. Revista Española de Podología, 32(2), 71-77.
- Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España (CGCOP). Guía de recomendaciones sobre calzado infantil y salud del pie.
- American Academy of Pediatrics (AAP). Foot Health and Shoe Selection Guidelines for Toddlers and Children.
- Asociación Española de Pediatría (AEPED): Cómo debe ser un buen calzado infantil. Guía para familias.
- Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV): Guía de recomendaciones para la selección del calzado infantil.
Perfil Profesional y Contacto
- Especialista: Dra. Esli Abril González Herrera
- Cédula / Registro: 13545899
- Teléfono / WhatsApp: +52 729 975 3007
- Email: dra.esli.gonzalez@gmail.com












