El buzón de el revistazo recibió un correo que nos hizo reflexionar. «Mi hijo de 8 años siempre hace lo que le digo sin cuestionar nada», escribió una madre. «Me pregunto si estoy criando a un niño obediente o a uno que no sabe pensar por sí mismo». Esta inquietud, lejos de ser aislada, refleja un debate profundo en la educación socioemocional mexicana actual.
En México, la crianza tradicional ha priorizado la obediencia como virtud máxima. Desde pequeños, se nos ha enseñado a seguir órdenes, a no cuestionar y a respetar la autoridad sin chistar. Pero ¿qué pasa cuando esa obediencia se convierte en un obstáculo para el desarrollo del criterio propio o que incluso pueda llegar a vulnerarnos? ¿Estamos formando jóvenes y adultos capaces de tomar decisiones o simplemente seguidores ciegos de instrucciones?
El tema no es menor. En un mundo donde la información fluye a velocidad de vértigo, la capacidad de discernir y tomar decisiones informadas es crucial. Sin embargo, muchas veces los adultos, con la mejor intención, limitamos la autonomía de los niños bajo el pretexto de educarlos o cuidarlos. ¿Dónde está el equilibrio entre guiar y controlar? ¿Cómo podemos fomentar la independencia sin descuidar la seguridad?
Tabla de contenidos
Las causas detrás de la obediencia infantil
Según datos recientes del INEGI, el 65 % de los padres mexicanos reconocen que priorizan la obediencia en la educación de sus hijos, cayendo en la crianza autoritaria. Este enfoque tiene raíces culturales profundas. En un país donde la jerarquía y el respeto a los mayores son valores fundamentales, cuestionar la autoridad puede ser visto como falta de educación. Pero ¿qué implicaciones tiene esto en el desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños y las niñas?
Expertos en psicología infantil señalan que la obediencia excesiva puede limitar la capacidad de los niños para resolver problemas por sí mismos. Cuando siempre se les dice qué hacer, no aprenden a tomar decisiones ni a enfrentar las consecuencias de sus actos. Esto puede generar dependencia emocional y dificultades para adaptarse a situaciones nuevas o desafiantes. Por otro lado, no tener la habilidad de poner límites o expresar su inconformidad ante ciertas situaciones los pone en riesgos inimaginables.
Además, el miedo al castigo o a la desaprobación puede llevar a los niños a reprimir sus emociones y opiniones. Esto no solo afecta su autoestima y seguridad, sino que también puede generar problemas de comunicación en la adolescencia y la adultez, y limitaciones en la capacidad de solucionar problemas. ¿Estamos preparando a los niños para ser ciudadanos críticos o simplemente para seguir órdenes?
Mitos y realidades de la autonomía infantil
Uno de los mayores mitos en torno a la autonomía infantil es que dar libertad a los niños equivale a dejarles hacer lo que quieran (crianza permisiva). Nada más lejos de la realidad. Fomentar la autonomía no significa abandonar el rol de guía, sino acompañar a los niños en su proceso de aprendizaje, permitiéndoles tomar decisiones adecuadas a su edad y asumir las consecuencias naturales de sus actos, estando a su lado.
Otro mito común es que los niños autónomos son más rebeldes. Sin embargo, estudios demuestran que los niños que desarrollan criterio propio tienden a ser más responsables y seguros de sí mismos. Aprenden a expresar sus necesidades y emociones de manera clara, lo que reduce los conflictos y mejora la relación con su entorno. Y desarrollan mayores destrezas cognitivas.
Finalmente, está la idea de que la autonomía infantil es un lujo que no todos pueden permitirse. En realidad, fomentar la independencia no requiere de recursos económicos, sino de tiempo, paciencia y disposición para escuchar y respetar las opiniones de los niños, incluso cuando difieren de las nuestras. ¿Cómo podemos empezar a cambiar esta mentalidad?
La voz de la experiencia
Casos Reales y Perspectiva Única de la Psicóloga Issa Ávila, especialista en salud mental infantil y adolescente
Para profundizar en este tema, invitamos a la psicóloga Issa Ávila, con una maestría en terapia infantil, especialista en salud mental infantil y adolescente, a compartir su experiencia y orientación con nuestra audiencia. Su perspectiva será invaluable para entender cómo podemos equilibrar la obediencia y la autonomía en la crianza de los niños.

Todos los días llegan a mi consultorio familias con una preocupación recurrente: «¿Les estoy dando las herramientas suficientes a mis hijos para poder enfrentar la vida?». Pero veo que detrás de esa pregunta hay un sinfín de temores por historias pasadas, miedo a lo desconocido, un contexto saturado de información poco confiable, culpas anticipadas, inseguridad de las propias capacidades, autocastigo, entre otras. Entonces busco explicarles, con base en los casos que veo diariamente desde hace 10 años, que si tomamos nuestras decisiones en la crianza basadas en los miedos, personales o de otros, justo es lo que vamos a formar sin darnos cuenta: «personas llenas de miedo», lo que se refleja en preocupaciones, ansiedad y estrés, justo porque el niño, niña o adolescente no está encontrando de dónde nutrir esas habilidades que tanto añoramos. Es paradójico, pero verídico. Por el contrario, los niños con mayor autodominio emocional, mejores habilidades sociales y cognitivas suelen ser aquellos que en su familia o en alguno de sus miembros encuentran, en este orden: un lugar seguro, un modelo positivo a quien imitar y un ambiente donde equivocarse y aprender no duela, sino más bien pueda descubrir su potencial en este feedback saludable con sus cuidadores y entornos inmediatos. Aclaremos que la crianza respetuosa es este justo balance entre afectividad y límites adecuados, enseñando así al niño desde sus primeros años a desarrollar habilidades, valores y actitudes de autoeficacia, dando como resultado el sano desarrollo de todas sus esferas.
Cada niño, niña y adolescente es único y viene con una historia a punto de escribirse. Me gusta la analogía del «papel en blanco y en perfecto estado». Cuando me dan oportunidad las familias, les pregunto: ¿no será el «cómo», más que el «cuánto» hacemos por ellos? Los testimonios diarios de los mismos niños me confirman que aprenden más con 1 abrazo, 5 minutos de escucha activa o 10 minutos ayudando a sus papás con algo, pues esto tiene el poder de hacerlos sentir vistos, valiosos y capaces para poder con el reto que venga en esta etapa y las futuras.
«Si le inyectamos amor al miedo, no habrá más resultado que impulsar la mejor versión de ellos mismos».
- Especialista: Psicóloga Issa Ávila
- Cédula / Registro: 13229158
- Teléfono / WhatsApp: +52 311 353 4964
- Email: issavila_psic@hotmail.com
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10 comentarios en “Educar para obedecer o para pensar el dilema de la autonomía infantil”
nos urge romper de tajo con ese chip de que educar es tener soldaditos en la casa
En mi casa mi papá era súper autoritario y de chica siempre me decían «tú calladita te ves más bonita». Crecí sin saber decir que no y en el trabajo me costó años aprender a poner límites. Hoy trato de hacerlo totalmente distinto con mi hija de 7 años, aunque a mis papás les parezca «falta de respeto» que la niña exprese lo que siente.
la psicóloga también da sesiones en línea para los que vivimos acá en CDMX?
Hola!! claro que si
Puedes enviar un WhatsApp al 3113534964 para hablar de la atención psicológica online. Saludos!
me cayó como cubetazo de agua fría jajaja neta pensaba q un chamaco quieto y calladito era señal de buena crianza ya la busque en tiktok a ver q mas tips sube la psicologa
Hola! Me da gusto
Puedes enviarme un WhatsApp al 3113534964 para integrarte a un grupo de WhatsApp donde comparto información relacionada con salud mental infanto-juvenil todos los días. Saludos!
Oigan, el tema está de diez, pero me quedé con ganas de ver ejemplos prácticos del día a día. ¿Podrían armar una segunda entrega con frases o técnicas específicas para poner límites firmes sin recurrir a los gritos ni al autoritarismo de antes? A muchos papás nos serviría una guía así.
La claridad y profundidad con la que la Psicóloga Ávila aborda temas complejos es admirable. Un recurso valioso para pacientes y colegas.
Siempre tuve dudas sobre cómo manejar el estrés laboral, pero el artículo de la Psicóloga Ávila lo explica de forma tan práctica que ya estoy aplicando sus consejos.
Gracias a la Psicóloga Ávila por su guía, he logrado entender mejor mis emociones y avanzar en mi proceso personal. ¡Muy recomendada!