Hace apenas unos días, una inquietud llegó a nuestro buzón en el revistazo de la mano de una madre preocupada. Laura, de 37 años, nos escribió desde Guadalajara: «Mi hijo de 7 años lleva días quejándose de dolores de barriga. Al principio pensé que era algo que pasaría con el tiempo, pero ahora me preocupa. ¿Cómo sé si es algo más serio como la apendicitis?». Laura no es la única.
En México, la apendicitis es la causa más común de cirugía de urgencia en niños. A menudo, los síntomas iniciales pueden pasar desapercibidos. El desafío para los padres es distinguir entre un simple dolor de estómago y una condición que requiere atención médica inmediata.
La apendicitis, o inflamación del apéndice, puede ser una emergencia médica grave si no se trata a tiempo. En México, se estima que alrededor de 50,000 niños y adolescentes son diagnosticados con apendicitis cada año. La mayoría de los casos ocurren en niños mayores de 5 años, con un pico de incidencia máxima entre los 10 y 12 años. La valoración temprana por un especialista puede marcar la diferencia entre una recuperación sin complicaciones y una situación potencialmente peligrosa.
La apendicitis es una enfermedad con evolución rápida. En niños mayores de 5 años suele iniciar con dolor abdominal referido alrededor del ombligo, de intensidad leve a moderada, el cual va en aumento con el paso de las horas hasta localizarse en la parte inferior derecha del abdomen. Suele estar acompañado de otros síntomas que se presentan en orden cronológico, que son náuseas o vómitos y posteriormente fiebre.
Sin embargo, no todos los casos siguen este patrón exacto, lo que complica aún más el diagnóstico.
Ante la presencia de estos síntomas se debe sospechar en apendicitis y acudir a valoración por un cirujano pediatra.

Tabla de contenidos
¿Por qué la apendicitis es tan común en niños?
La apendicitis es más frecuente en niños debido a la anatomía del apéndice, que en niños es más susceptible a la obstrucción y la inflamación.
Causas:
- Obstructivas: fecalitos (piedras de materia fecal que obstruyen la luz apendicular), parásitos (Ascaris lumbricoides), cuerpos extraños (agujas, tornillos, semillas), tumores.
- Inflamatorias: inflamación o hipertrofia de folículos linfoides ubicados en la mucosa de la pared apendicular que generan obstrucción de la luz apendicular secundarias a infecciones bacterianas, virales o parasitarias.
La evolución de la apendicitis progresa con una multiplicación bacteriana (sepsis), así como inflamación constante hasta la perforación de la misma si no se trata a tiempo. Una perforación causa una peritonitis grave, una infección del revestimiento de todo el abdomen que puede ser mortal si no se trata a tiempo.
La apendicitis es la emergencia quirúrgica abdominal más frecuente en niños. En México, la tasa de complicaciones por apendicitis perforada es del 30% en niños, lo que subraya la importancia de un diagnóstico y tratamiento oportunos. La demora en la atención médica puede aumentar significativamente el riesgo de complicaciones, lo que no solo prolonga el tiempo de recuperación del niño, sino que también puede tener un impacto emocional y económico en la familia.
Además de los factores anatómicos, la apendicitis en niños puede estar influenciada por factores ambientales y genéticos. Por ejemplo, la obesidad, el alto consumo de harinas, la falta de ejercicio pueden predisponer la condición. La educación de los padres sobre estos factores es crucial para la prevención y el reconocimiento temprano de los síntomas.
Mitos y realidades sobre la apendicitis en niños
A pesar de ser una condición común, la apendicitis sigue rodeada de mitos y falsos testimonios. Uno de los más persistentes es que el dolor abdominal siempre indica apendicitis. Sin embargo, el dolor abdominal puede tener múltiples causas, desde infecciones gastrointestinales hasta estreñimiento. Es muy importante que los padres no asuman que cualquier dolor abdominal es apendicitis; sin embargo, un dolor que evoluciona a más intenso y se acompaña de náuseas o vómito amerita una evaluación médica.
Otro mito común es que la apendicitis solo afecta a los niños mayores. En niños más pequeños el diagnóstico es aún más complejo; los síntomas son inespecíficos y suele iniciar como un cuadro gastrointestinal con síntomas como diarrea o un cuadro de vías respiratorias superiores, el cual se complica con la instalación de dolor súbito en abdomen inferior derecho o, en su mayoría, dolor generalizado. Los padres deben estar atentos a cualquier cambio en el comportamiento o el apetito de sus hijos, especialmente si el dolor abdominal persiste.
Finalmente, hay quienes creen que la apendicitis puede ser tratada con medicamentos y no requiere cirugía. Esto es falso. La apendicitis requiere de una apendicectomía, una cirugía para remover el apéndice inflamado, la cual puede ser realizada abierta o laparoscópica. Si bien el tratamiento exclusivo con antibióticos puede ser utilizado en casos muy seleccionados, el tratamiento quirúrgico es el tratamiento estándar para prevenir complicaciones graves.
La voz de la experiencia
Casos Reales y Perspectiva Única del Dr. Oscar Eduardo Góngora Pérez
Dr. Oscar Eduardo, especialista en salud infantil y pediatría, estamos muy agradecidos por tu disposición a brindarnos tu valiosa experiencia y conocimiento sobre la apendicitis en niños. Tu perspectiva será fundamental para ayudar a los padres a reconocer los síntomas y tomar las medidas adecuadas.

A lo largo de mi trayectoria profesional como pediatra aprendí que la clínica y la identificación temprana de los signos y síntomas de esta enfermedad es fundamental para la prevención de complicaciones que van desde una infección de herida hasta la muerte.
Como cirujano pediatra he aprendido que la apendicectomía, a pesar de ser la cirugía que más realizamos, nunca es igual: siempre encontramos variantes anatómicas y formas de presentación que implican un reto como cirujanos; sin embargo, el tiempo de evolución siempre va a verse reflejado en el pronóstico de la enfermedad, en la dificultad técnica de realizar el procedimiento, así como aumenta significativamente el riesgo de complicaciones.
Un diagnóstico oportuno se traduce directamente en estancias hospitalarias cortas (24 a 72 hrs.); en casos severos con diagnósticos tardíos, las estancias hospitalarias pueden ir desde 7 días hasta 30, lo que se traduce en estrés, ansiedad y, en muchos casos, depresión.
La mejor forma de prevenir esta patología es con hábitos alimenticios adecuados, dieta balanceada y la realización de ejercicio constante.
El caso más raro de apendicitis que ha tocado manejar fue uno en un recién nacido de 7 días asociado a enfermedad de Hirschsprung; el diagnóstico fue como hallazgo ante una laparotomía exploradora por una obstrucción intestinal; sin embargo, el caso que más recordaré fue una apendicitis secundaria a Ascaris lumbricoides, procedimiento que realicé durante mi formación como residente de cirugía pediátrica: al momento de realizar la apendicectomía y cortar el apéndice, dentro de él se encontraban múltiples Ascaris lumbricoides.
Perfil Profesional y Contacto
- Especialista: Dr. Oscar Eduardo Góngora Pérez
- Cédula / Registro: 13365441
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