Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

La primera visita al dentista | Dra. Daniela Navarro

Mariana nos escribió al buzón de el revistazo con una preocupación que muchas mamás comparten. Su bebé de 18 meses ya tiene varios dientitos, pero no sabe si es muy pronto para llevarlo al dentista. «Mis suegras dicen que hasta los 3 años, pero mi comadre llevó a su niña por unos puntitos blancos en los dientes y resultó ser caries», confiesa en su mensaje. Como ella, el 60% de los padres mexicanos desconoce el momento ideal para esa primera revisión, según datos de la Asociación Dental Mexicana.

En México, 7 de cada 10 niños menores de 4 años ya presentan caries, un problema que los expertos llaman «caries de la primera infancia». Lo más grave es que muchos padres piensan que los dientes de leche no importan porque se caerán. Error monumental. Esos primeros dientes son los marcadores de posición para los definitivos y su salud afecta el desarrollo del habla y hasta la nutrición.

El drama empieza en casa. Las escenas son recurrentes: bebés que se duermen con el biberón en la boca (bañando sus dientitos en leche con azúcar), niños que comparten cucharas con sus padres (transfiriendo bacterias), y abuelitas que endulzan el chupón con miel (como si fuera 1950). La cultura del «ya le pasará» está podando sonrisas infantiles.

El reloj de la caries empieza a correr antes de lo que imaginas

La Academia Mexicana de Pediatría recomienda esa primera visita dental cuando sale el primer diente o al cumplir el primer año, lo que ocurra primero. Sí, aunque solo tenga ese solitario dientito como un granjero en un western. La estadística es cruel: el 23% de los pequeños ya tiene caries al iniciar el kínder, y para tercero de primaria la cifra salta al 78%.

¿Por qué tanta prisa? Las bacterias que causan caries pueden colonizar la boca desde que aparecen los primeros dientes. Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública encontró que el 40% de los niños mexicanos de 2 años ya tiene placa bacteriana visible. El problema no es el azúcar que consumen ahora, sino el que les dieron cuando eran bebés.

Los números duelen más que un dolor de muelas. El sistema de salud gasta 3,400 millones de pesos anuales tratando caries en menores de 10 años, según la Secretaría de Salud. Lo paradójico es que el 90% de estos casos podrían prevenirse con educación temprana. Mientras en Suecia solo el 7% de los niños de 3 años tiene caries, en México la cifra es siete veces mayor.

Mitos que cuestan sonrisas y realidades que las salvan

«No pasa nada si no los cepillan, total se van a caer», dice el mito más peligroso. La realidad es que una caries en un diente de leche puede infectar el germen del diente permanente que está debajo. Otro cuento chino es que los niños deben usar pasta dental sin flúor. Error. Desde que sale el primer diente necesitan una pasta con 1,100 ppm de flúor, pero en cantidad mínima (como un granito de arroz).

El miedo a los dentistas se hereda. Muchos padres posponen la visita porque proyectan sus propios temores. Hoy las clínicas pediátricas son mundos de colores donde los niños juegan antes de ser atendidos. La peor mentira es «si no le duele, no lo lleves». Para cuando duele, ya hay infección avanzada. Peor aún: el 34% de los niños con caries tempranas desarrollará problemas de aprendizaje por el dolor crónico, según la UNAM.

La solución está en convertir el cuidado dental en un juego. Cepillos con personajes, canciones de dos minutos (el tiempo ideal de cepillado), y apps que premian la constancia. En Japón, los niños aprenden a cepillarse en guarderías con muñecos de gran tamaño. Quizá por eso tienen la tasa más baja de caries infantil del mundo. Mientras, en México seguimos creyendo que un enjuague con Coca-Cola después del cepillado «ayuda a brillar los dientes».

La voz de la experiencia

Casos Reales y Perspectiva Única de la Dra. Daniela Navarro

Dra. Daniela Navarro, dentista con énfasis en atención dental infantil con más de 5 años de experiencia, sabemos que has visto de todo: desde caries por biberones con refresco hasta traumas dentales por caídas en los juegos. ¿Qué señales tempranas deben alertar a los padres? ¿Cómo preparar psicológicamente a un niño para su primera visita? Tu voz puede cambiar el destino de miles de sonrisas mexicanas.

A lo largo de mi preparación y de mi consulta privada, he visto casos de pacientes desde los 6 meses hasta 11-12 años con lesiones de caries muy avanzadas, y por supuesto que esta enfermedad bucodental se puede prevenir.

La visita al odontopediatra se recomienda desde la salida del primer diente o al cumplir el primer año, pero si es antes muchísimo mejor. Sí, aunque no tenga dientes, ¿por qué? Porque así podremos brindarte a ti como papá las herramientas, señales y tips para que tu peque tenga buena salud bucal y buenos hábitos.

La primer señal de que algo está mal en la boca de tu hijo es una mancha blanca en la superficie del diente, mal olor de boca y, casos extremos, manchas cafés, dientes con cavidades o dolor dental.

Llevar a tu hijo a citas de prevención y no por dolor son clave para que tu peque no adquiera o no relacione el dentista con miedo, dolor o algo malo.

En una cita de prevención podemos evaluar técnica de cepillado, hábitos, alimentación, y darte toda la información y acompañe a ti y a tu hijo durante todo su crecimiento, hacer su limpieza (recomendada cada 4 o 6 meses, dependiendo de las necesidades de tu peque) y verificar que todas las estructuras bucodentales se estén desarrollando de manera correcta.

Es importante que si vas a llevar a tu hijo al odontopediatra no menciones palabras como: te van a picar, te van a inyectar, sangre, dolor, y mucho menos utilizar al dentista como una amenaza porque todas estas palabras predisponen a tu peque a pensar que el dentista es algo malo. Por el contrario, puedes utilizar palabras como: van a revisar tus dientes, el dentista es tu amigo, te van a cepillar tus dientes, vamos a contar tus dientes; y en casa se recomienda empezar a jugar al dentista, o mostrar videos de experiencias buenas para que el niño se familiarice con el ambiente del consultorio y, sobre todo, permítele llevar su juguete favorito a consulta.

Perfil Profesional y Contacto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Podcast

Post relacionados