Hace unas semanas, recibimos un correo en el revistazo de María, una lectora que nos compartió su angustia. Desde hace meses, sufre dolores intensos en el abdomen superior, especialmente después de comer algo grasoso. Le diagnosticaron piedras en la vesícula, pero lo que más la preocupa es que también le detectaron una hernia umbilical. María no sabe si ambos problemas están relacionados o si deben tratarse por separado. Su caso no es único. En México, miles de personas enfrentan dilemas similares, navegando entre diagnósticos confusos y tratamientos que a veces parecen salidos de un laberinto médico.
La vesícula biliar y las hernias son dos condiciones que, aunque distintas, comparten algo en común: suelen pasar desapercibidas hasta que el dolor se vuelve insoportable. En el caso de la vesícula, muchos mexicanos ignoran que esos malestares después de una comida pesada podrían ser señal de algo más grave. Por otro lado, las hernias, especialmente las inguinales y umbilicales, son más comunes de lo que pensamos, pero pocos saben cuándo es necesario operarlas o si pueden convivir con ellas sin mayores complicaciones.
En México, el acceso a información clara y oportuna sobre estos temas sigue siendo un reto. Muchos pacientes, como María, recurren a internet, donde encuentran desde consejos útiles hasta mitos que pueden empeorar su situación. Por eso, en ‘El Revistazo’, decidimos profundizar en este tema, no solo para responder a las dudas de María, sino para brindar orientación a todos aquellos que están lidiando con estos problemas.

Tabla de contenidos
¿Por qué la vesícula y las hernias son tan comunes en México?
Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los problemas de vesícula biliar afectan a más del 10% de la población adulta en México. La mayoría de estos casos están relacionados con la formación de cálculos biliares, una condición que se ve favorecida por factores como la obesidad, una dieta alta en grasas y el sedentarismo. Además, las mujeres son más propensas a desarrollar estos problemas, especialmente después de los 40 años.
En cuanto a las hernias, las estadísticas son igual de preocupantes. Se estima que alrededor del 5% de los mexicanos padecen algún tipo de hernia, siendo las inguinales las más frecuentes en hombres y las umbilicales en mujeres. Aunque no siempre son dolorosas, las hernias pueden volverse peligrosas si no se tratan a tiempo, especialmente si el tejido herniado queda atrapado y se corta el suministro de sangre.
El impacto de estas condiciones en la vida diaria es significativo. Muchos pacientes, como María, enfrentan limitaciones físicas, ansiedad por el desconocimiento de sus tratamientos y, en algunos casos, complicaciones graves que requieren cirugía de emergencia. Sin embargo, lo más alarmante es que, en muchas regiones del país, el acceso a especialistas y procedimientos quirúrgicos sigue siendo limitado, lo que agrava el problema.
Mitos y realidades sobre la vesícula y las hernias
En torno a la vesícula biliar, uno de los mitos más comunes es que extirparla te obliga a llevar una dieta estricta de por vida. La realidad es que, aunque es recomendable moderar el consumo de grasas después de la cirugía, tras un mes de dieta sin grasas la mayoría de las personas pueden volver a su alimentación habitual sin problemas y tolerar las grasas adecuadamente; el cuerpo se adapta.
Otro mito es que los cálculos biliares se pueden deshacer con medicamentos para disolverlos; nada más alejado de la realidad. En la actualidad no hay ningún medicamento que haya comprobado o actúe disminuyendo el tamaño de los cálculos o que su mecanismo de acción los disuelva. Utilizarlos solo retrasaría el manejo adecuado y expone al paciente a complicaciones como más episodios de dolor, pancreatitis, coledocolitiasis o cirugías urgentes.
Respecto a las hernias, muchos creen que usar una faja o un cinturón especial puede curarlas. Esto es falso. Las fajas pueden aliviar temporalmente el dolor, pero no solucionan el problema. La única forma de tratar una hernia es mediante cirugía, ya que la hernia es un orificio en la capa muscular del abdomen, y como imaginarán, la única solución es cerrar ese orificio, lo cual solo se puede lograr con una cirugía.
También existe la creencia de que las hernias solo aparecen en personas que hacen esfuerzo físico intenso. Si bien este puede ser un factor de riesgo, las hernias también pueden desarrollarse por causas genéticas, embarazos, fumar, sobrepeso o simplemente por el debilitamiento natural de los tejidos con la edad.
Estos mitos no solo confunden a los pacientes, sino que también pueden retrasar su tratamiento, aumentando el riesgo de complicaciones. Por eso, es crucial contar con información precisa y basada en evidencia médica, algo que en ‘El Revistazo’ nos esforzamos por ofrecer.
La voz de la experiencia
En ‘El Revistazo’, creemos en la importancia de contar con voces expertas que puedan guiar a nuestra audiencia. Por eso, convocamos formalmente a Luis Ángel Medina Andrade, especialista en cirugía de vesícula biliar y hernias con técnicas de mínima invasión, para que comparta su experiencia y orientación sobre cómo abordar los problemas de vesícula biliar y hernias. Tu perspectiva será invaluable para nuestros lectores.

Casos Reales y Perspectiva Única del Doctor Luis Ángel Medina Andrade
A lo largo de mi desarrollo profesional he visto la mayoría de los escenarios posibles en la evolución de un paciente, desde su diagnóstico hasta el alta, y la conclusión siempre es la misma: un diagnóstico y tratamiento oportuno suelen estar relacionados con una cirugía sin complicaciones y una buena evolución postoperatoria.
Inicié mi formación como cirujano en el IMSS y posteriormente trabajé en la institución un par de años. Durante esos 7 años aproximadamente de servicio vi que, por cuestiones personales y a veces burocráticas, el diagnóstico y tratamiento de los pacientes suele retrasarse meses o incluso años, lo cual va permitiendo la progresión de las enfermedades y, desgraciadamente, muchos desenlaces desafortunados, como cirugías urgentes y complicaciones que pudieron haberse evitado de haber podido atenderse a tiempo.
En lo que respecta a mi área específica hay dos ejemplos muy claros: la inflamación de vesícula biliar o colecistitis litiásica, y las hernias abdominales (hernia inguinal o hernia umbilical).
En el primer caso, los pacientes suelen tener dolor abdominal intenso en la boca del estómago y hacia la costilla del lado derecho, en ocasiones náusea y vómito. La primera causa por la que se puede retrasar el tratamiento es porque se confunde con gastritis, y al ser un dolor que la mayoría de las veces se quita en unas 6-8 horas, el paciente se confía de que eso fue, hasta que comienza a repetirse una y otra vez teniendo que buscar otra evaluación de algún especialista.
La segunda causa de retraso en la atención es dónde pueden ser evaluados, ya que la medicina institucional del país representa todo un reto administrativo y de medios para lograr obtener atención oportuna y de calidad, por lo cual, a pesar de que muchos acuden a ella a tiempo o de manera urgente, muchas veces no reciben la atención esperada y su enfermedad va progresando a pesar de que ellos buscaron el tratamiento oportuno.
En el caso de hernias inguinales o hernia umbilical, lo que suele pasar es que notan un abultamiento en la región afectada, a veces con molestias leves, pero al no ser algo intenso o que los incapacite, permiten que se quede ahí, a veces sabiendo qué es o a veces ignorándolo, pero pensando que es solo una inflamación pasajera. Así pueden pasar meses o años, lo que favorece el crecimiento de las hernias a tamaños importantes; y cuando buscan atención, su hernia es más grande, más compleja de reparar, tiene más riesgo de complicaciones y un peor pronóstico, ya que al operar una hernia muy grande se tiene más riesgo de que vuelva a aparecer en el futuro a pesar de una adecuada corrección.
La conclusión de lo anterior es que el diagnóstico y tratamiento oportuno permiten una cirugía programada, con mejores resultados quirúrgicos y postoperatorios, así como una reintegración a sus actividades más pronta, disminuyendo significativamente los riesgos para el paciente, complicaciones que pueden afectar su vida temporal o permanentemente, así como costos de atención más elevados.
Los protocolos de recuperación acelerada después de cirugía que aplicamos en la clínica de hernia y vesícula permiten que el 99% de nuestras cirugías sean ambulatorias, con alta el mismo día tras 4 a 6 horas de vigilancia postoperatoria y recuperación en 2 semanas con reposo relativo en cirugía de mínima invasión.
Galería del Especialista
Perfil Profesional y Contacto
- Especialista: Luis Ángel Medina Andrade
- Cédula / Registro: 10383972
- Teléfono / WhatsApp: 5611803795
- Email: contacto@vanguardiaquirurgica.com
- Agenda / Web: http://cirugiadevesiculamexico.com.mx
- LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/luis-angel-medina-andrade-8008aa82/
- Instagram: https://www.instagram.com/clinicaherniayvesicula
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9 comentarios en “Cuando la vesícula y las hernias se vuelven un dolor de cabeza | Doctor Luis Ángel Medina Andrade”
Muy completo el artículo, pero me quedó una duda técnica respecto al caso de María: ¿es recomendable realizar la cirugía de vesícula y la reparación de hernia umbilical en un mismo tiempo quirúrgico por laparoscopía? Valdría la pena precisar si se puede aprovechar el mismo evento anestésico.
Sí claro, sería lo más recomendable y en la cirugía de vesícula biliar se hace un acceso al abdomen por el ombligo precisamente, lo que facilita la reparación de la hernia umbilical sin heridas extra en ese mismo evento.
Qué importante es desmentir eso de que las fajas curan las hernias o que hay medicamentos milagro para deshacer las piedras. Muchísimas gracias al Dr. Medina por la explicación tan clara y acertada
Me da gusto que les sea de utilidad la información, saludos
Hola buenas tardes, disculpen ¿alguien sabe qué costo tiene la cita de valoración con el Dr. Luis Ángel Medina? Me interesa cotizar una cirugía de vesícula por mínima invasión para mi papá. ¡Saludos!
Buen día Sofi, ¿nos ayudarías mandando mensaje a nuestros teléfonos de contacto por favor ? para que te expliquen costos y proceso de atención . Nuestro teléfono es el 5611803795, saludos
Excelente artículo, muy claro y bien estructurado. ¡Felicitaciones al autor!
Siempre tuve dudas sobre ese tema, pero el artículo lo explicó de manera clara y precisa.
Gracias al artículo del Dr. Medina, entendí mejor mi tratamiento y me siento más segura.