Hace unas semanas, recibimos un mensaje en nuestro buzón en el revistazo que nos dejó pensando. Era de Ana, una lectora de 38 años, quien nos compartía su preocupación: «Mi mamá falleció de cáncer de mama hace cinco años, y desde entonces vivo con el miedo de que me pase lo mismo. ¿Qué puedo hacer para evitar que esto me afecte a mí?». Su historia no es única. En México, el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres, y cada año se diagnostican más de 29 000 nuevos casos. La pregunta de Ana nos llevó a investigar más a fondo: ¿qué podemos hacer para reducir el riesgo y favorecer una detección temprana?
El cáncer de mama es una enfermedad que no discrimina. Afecta a mujeres de todas las edades, aunque el riesgo aumenta después de los 40 años, siendo la edad promedio de presentación por encima de los 50 años. Sin embargo, hay factores que pueden elevar la probabilidad de desarrollar esta enfermedad, como antecedentes familiares, estilo de vida y algunos otros factores hormonales como edad del primer embarazo igual o mayor a los 30 años, el no haber tenido hijos, nuestra primera menstruación menor a los 12 años, menopausia tardía mayor a los 55 años o el no haber amamantado a nuestros hijos. Lo preocupante es que, según datos recientes, el 10 % de las pacientes se presentan con enfermedad metastásica o avanzada, lo que reduce las posibilidades de un tratamiento exitoso.
Pero no todo es sombrío. La buena noticia es que hay medidas concretas que podemos tomar para reducir el riesgo y detectar la enfermedad a tiempo. Desde cambios en nuestro estilo de vida hasta la importancia de la autoexploración y los estudios médicos regulares como realizarse una mastografía, existen herramientas que pueden marcar la diferencia. Este reportaje busca responder la pregunta de Ana y ofrecer información útil para todas las mujeres que, como ella, quieren tomar el control de su salud.
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Un problema que crece en silencio
Las cifras son alarmantes. Según el Instituto Nacional de Cancerología, en México se diagnostican aproximadamente 29 000 nuevos casos de cáncer de mama cada año, y alrededor de 7500 mujeres mueren por esta causa. Esto convierte al cáncer de mama en la primera causa de muerte por cáncer en mujeres mexicanas. Lo más preocupante es que, a pesar de los avances en medicina, las opciones de tratamiento son más limitadas y el pronóstico menos favorable.
Pero ¿por qué estamos llegando tarde? Una de las razones principales es la falta de conciencia sobre la importancia de la detección temprana. Muchas mujeres aún desconocen cómo realizar una autoexploración adecuada o no se someten a estudios como la mastografía o el ultrasonido de mama por miedo, falta de acceso a servicios médicos o simplemente porque creen que no les va a pasar. Además, existen factores sociales y culturales que influyen, como el estigma asociado a hablar abiertamente sobre el cáncer de mama o la idea de que es una enfermedad que solo afecta a mujeres mayores.
El impacto de esta enfermedad va más allá de las estadísticas. Cada caso representa una historia personal, una familia afectada, un sueño interrumpido. Por eso, es urgente que hablemos más sobre este tema, que rompamos tabúes y que todas las mujeres, sin importar su edad o condición social, tengan acceso a la información y los recursos necesarios para cuidar su salud.
Mitos y realidades que todos debemos conocer
Cuando se trata de cáncer de mama, la desinformación puede ser tan peligrosa como la enfermedad misma. Uno de los mitos más comunes es que solo las mujeres con antecedentes familiares pueden desarrollarlo. La realidad es que el 70 % de los casos no tienen relación con factores hereditarios. Esto significa que todas las mujeres estamos en riesgo, independientemente de nuestra historia familiar. Por eso, la prevención y la detección temprana son claves para todas.
Otro mito frecuente es que el cáncer de mama siempre se manifiesta con un bulto en el seno. Si bien este es un síntoma común, hay otros signos que pueden pasar desapercibidos, como cambios en la coloración o textura de la piel, secreción del pezón, piel hundida, retracción del pezón, cambios en la apariencia del pezón o dolor persistente. Además, muchas mujeres piensan que si no tienen síntomas, están a salvo. Sin embargo, el cáncer de mama puede desarrollarse sin causar molestias en sus etapas iniciales, lo que hace aún más importante realizar estudios regulares.
Finalmente, existe la creencia de que llevar un estilo de vida saludable es suficiente para evitar el cáncer de mama. Si bien es cierto que hábitos como una dieta balanceada, ejercicio regular y evitar el consumo de alcohol y tabaco pueden reducir el riesgo, no eliminan la posibilidad de desarrollar la enfermedad. Por eso, es fundamental combinar estas prácticas con la autoexploración mensual y los estudios médicos recomendados, como la mastografía anual a partir de los 40 años.
La voz de la experiencia
Para profundizar en este tema, convocamos a la Dra. Dolores Paola Torres García, especialista en Oncología Médica y Medicina Interna, Maestra en Ciencias de la Salud y en Gestión Directiva en Salud, para que comparta su experiencia y nos brinde orientación práctica sobre cómo reducir el riesgo y favorecer la detección temprana del cáncer de mama. Sus conocimientos serán una guía invaluable para nuestras lectoras.

Perspectiva única y casos reales de la Dra. Dolores Paola Torres García
Cáncer de mama: ciencia, corazón y esperanza
En el Centro Oncológico de Alta Especialidad del Estado de Hidalgo somos un equipo de especialistas comprometidos con una misma misión: prevenir, diagnosticar y tratar el cáncer de mama, acompañando a cada paciente con conocimiento científico, sensibilidad y esperanza.
El cáncer de mama continúa siendo uno de los principales problemas de salud a nivel mundial. En México representa el cáncer más frecuente en las mujeres y la principal causa de muerte por tumores malignos. Detrás de cada cifra existe una historia, una familia, una mujer o un hombre que enfrenta el diagnóstico y que necesita algo más que un tratamiento: necesita ser escuchado, comprendido y acompañado.
Llevo casi 20 años en esta lucha constante y diaria contra el cáncer. Durante todo este tiempo he aprendido que mi labor como médica no consiste únicamente en brindar atención médica. También significa acompañar, escuchar, comprender, ser empática y reconocer que detrás de cada diagnóstico existe una persona con sueños, miedos, familia y una historia única.
Por eso, cada paciente merece un tratamiento personalizado. Cada caso requiere preparación, actualización constante y compromiso. La oncología es una disciplina que cambia todos los días y nos obliga a estudiar, aprender y avanzar continuamente. Y aunque el camino puede ser complejo, no estamos frente a una batalla imposible.
Lo sé porque he tenido el privilegio de acompañar a muchas pacientes que hoy son historias de vida, de esperanza y de éxito. Mujeres que tocaron la campana al terminar su tratamiento y que hoy forman parte de esa gran familia que, con sus historias, me acompaña y me enseña cada día.
Ayer volví a encontrarme con Vianey.
Hace cinco años llegó a mi consulta siendo muy joven. Llegó deshecha, confundida, sin entender completamente lo que estaba sucediendo. Le habían dicho que su enfermedad era de muy alto riesgo, que el cáncer podía regresar y que probablemente tendría que prepararse para morir en los siguientes dos años.
Recuerdo ese momento.
Recuerdo haberla abrazado y decirle:
«No, Vianey. Tú vas a vivir. Vamos a salir adelante».
Hoy han pasado cinco años.
Ayer la vi sonreír. La vi fijar su mirada y agradecerle a la vida. Me agradeció haber estado a su lado en aquel momento, y yo le agradecí a ella.
Porque Vianey también me ha enseñado algo que ningún libro puede enseñarnos: que en esta vida necesitamos fortaleza, pero también necesitamos tomarnos de la mano de las personas que encontramos en el camino para poder levantarnos.
A lo largo de estos años me ha tocado acompañar a pacientes de diferentes edades, mujeres y hombres, provenientes de distintas condiciones sociales y con historias completamente diferentes.
Y hoy tengo claro que una parte fundamental de mi misión es difundir la prevención y la detección oportuna.
Quiero decirles algo muy importante:
No debemos tener miedo de conocer nuestro cuerpo.
Debemos aprender a identificar cualquier cambio en nuestras mamas: una tumoración, un cambio en la piel, una retracción, alteraciones en el pezón, secreción o cualquier modificación que antes no estaba ahí.
La prevención y la detección oportuna pueden cambiar una historia.
La mastografía es una herramienta fundamental para la detección temprana. No tengamos miedo de realizarla. Puede resultar incómoda, incluso dolorosa para algunas mujeres, pero ese momento de incomodidad es pequeño frente a la oportunidad de detectar una enfermedad en etapas tempranas.
Cuando existe una lesión sospechosa, la biopsia es fundamental. Nos permite conocer qué tipo de cáncer estamos enfrentando y determinar sus características biológicas. Posteriormente, cuando está indicado, realizamos los estudios necesarios para conocer la extensión de la enfermedad.
Porque hoy sabemos que no todos los cánceres de mama son iguales.
La etapa clínica y las características moleculares del tumor son fundamentales para determinar el tratamiento que necesita cada paciente. Por eso hablamos de medicina personalizada: porque cada persona merece que su tratamiento sea diseñado de acuerdo con su enfermedad y sus necesidades.
Pero también debemos hablar de prevención primaria.
Cuidar nuestra alimentación, mantener un peso saludable, realizar actividad física, evitar el tabaquismo y adoptar hábitos de vida saludables son acciones que pueden disminuir nuestro riesgo de desarrollar diferentes enfermedades, incluido el cáncer de mama.
No debemos esperar a tener una tumoración para actuar.
Debemos conocer nuestro cuerpo antes de que aparezca una enfermedad.
El cáncer de mama puede presentarse en mujeres y también en hombres. Puede ocurrir independientemente de nuestra condición social. Todos debemos estar conscientes de que estamos expuestos y de que existen acciones que podemos realizar para cuidar nuestra salud.
Y hay algo que nunca debemos olvidar:
Detectar el cáncer de mama oportunamente puede salvar vidas.
Hoy contamos con mejores herramientas diagnósticas, tratamientos más precisos y terapias que han cambiado radicalmente la historia de muchas pacientes. Por eso, un diagnóstico de cáncer de mama no debe significar perder la esperanza.
Significa comenzar un camino que debemos recorrer juntos.
A todas las mujeres y hombres que están leyendo este mensaje les digo:
- Conozcan su cuerpo.
- Tóquense.
- Revísense.
- No tengan miedo.
- Acudan a valoración médica.
- Realicen sus estudios cuando estén indicados.
Y si algún día reciben un diagnóstico de cáncer de mama, recuerden que no están solos.
Detrás de cada paciente existe un equipo dispuesto a acompañarla, a explicarle, a tratarla y a caminar a su lado.
Después de casi 20 años en esta profesión, he aprendido que la medicina no solo se trata de combatir una enfermedad.
También se trata de dar esperanza cuando existe miedo, de acompañar cuando existe incertidumbre y de sostener la mano de alguien cuando más lo necesita.
Por eso sigo aquí.
Por Vianey. Por cada paciente que ha tocado una campana. Por quienes continúan luchando. Por quienes ya no están, pero dejaron una enseñanza. Y por todas aquellas personas que todavía podemos ayudar.
Luchemos por nuestra vida. Hagamos de la prevención un acto de amor hacia nosotros mismos y hacia nuestras familias.
Todo el equipo que conforma el Centro Oncológico de Alta Especialidad del Estado de Hidalgo estamos para cuidar tu salud con:
Ciencia, corazón y esperanza.
Perfil Profesional y Contacto
- Especialista: Dra. Dolores Paola Torres García
- Cédula / Registro: 3874519
- Teléfono / WhatsApp: 7712025150
- Email: paotoronco@gmail.com
- Instagram: https://www.instagram.com/paola_torres_oncologa?stkn=MWt3Nm1zN2F1bmhpMQ==
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3 comentarios en “La lucha silenciosa contra el cáncer de mama | Dra. Dolores Paola Torres García”
me llegó al alma… Mi mamá también falleció de esto y por años me dio terror hacerme la mastografía. Justo este año cumplí los 40 y la Dra. Paola tiene razón, da miedo la incomodidad pero es mil veces peor no saber a tiempo.
¡Qué historia tan emotiva la de Vianey y la doctora! ✨ De verdad se nota la vocación y el corazón con el que atiende. Gracias Revistazo por compartir estas notas que de verdad salvan vidas y nos recuerdan cuidarnos ❤️
Hola buenas noches, disculpen ¿saben si la Dra. Paola Torres atiende por seguro de gastos médicos mayores en el Centro Oncológico de Pachuca o cuál es el costo aproximado de la consulta de valoración? Mi tía necesita una segunda opinión urgente.