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¿Es una conducta desafiante o una dificultad para regularse? | Psic. Ale Galván

conducta desafiante en la infancia

Cómo comprender las desregulaciones conductuales en la infancia

En el buzón de el revistazo, una carta particular llamó nuestra atención. Ana, madre de dos niños pequeños, compartió su preocupación: «Mi hijo de 5 años no para de gritar, tira sus juguetes y a veces se niega a hacer lo que le pido. No sé si es solo una etapa o si algo más grave está sucediendo. ¿Cómo puedo ayudarlo?».

La inquietud de Ana no es aislada. En México, muchas familias se enfrentan a situaciones similares, donde el comportamiento de los niños puede parecer desafiante o simplemente incomprensible. La desregulación emocional y conductual es un tema que va más allá de simples berrinches y que tiene un impacto profundo en el desarrollo y bienestar de los pequeños.

Entender estas conductas no es fácil, y menos en un contexto donde la información puede ser confusa y las opiniones, contradictorias. Sin embargo, explorar las causas y las maneras de abordar estas situaciones es crucial para apoyar a los niños y sus familias en este camino.

La realidad detrás de las desregulaciones conductuales

Las desregulaciones conductuales en la infancia son más comunes de lo que muchos creen. Según datos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, alrededor del 20 % de los niños y adolescentes en México presentan algún tipo de trastorno emocional o conductual. Estos problemas pueden manifestarse de diversas formas, desde dificultades para controlar la ira hasta problemas de concentración y socialización.

Aunque la etapa preescolar y escolar es crucial para el desarrollo emocional y social, es aquí donde muchos padres y educadores se encuentran con desafíos. La falta de habilidades para manejar emociones intensas y la dificultad para comunicarse de manera efectiva son algunas de las causas más comunes de estas desregulaciones. Y aquí no solo hablamos de los niños, sino también de mamá, papá o cuidadores, debido a que factores externos como el estrés familiar, la inestabilidad económica y el entorno social también juegan un papel importante.

El impacto de estas desregulaciones no se limita solo al niño. La vida familiar puede verse afectada, con conflictos frecuentes y un ambiente de tensión constante. En el aula, los maestros deben lidiar con conductas disruptivas que pueden interferir con el aprendizaje de todos los niños. Por lo tanto, es vital encontrar formas de apoyo y orientación que no solo beneficien al niño, sino a toda la comunidad que lo rodea.

Mitos, realidades y el día a día de las familias

Uno de los mitos más extendidos es que las desregulaciones conductuales son solo una etapa pasajera y que, con el tiempo, los niños «lo superarán». Algunos mencionan que están pequeños y no comprenden lo que sucede: «Como su cerebro no está desarrollado, no puede entender límites». Sin embargo, la realidad es que, sin la intervención adecuada en una etapa temprana, acompañando el desarrollo a su nivel, estas conductas pueden persistir y convertirse en problemas más graves en la adolescencia y la edad adulta. La clave está en identificar cuándo una conducta es un simple berrinche y cuándo podría ser un indicador de un problema más profundo.

Otro mito frecuente es que los padres son los únicos responsables de las conductas desafiantes de sus hijos. Aunque la crianza juega un papel crucial, es importante reconocer que factores genéticos, ambientales y neurológicos también influyen en el comportamiento infantil. La presión social y la falta de apoyo pueden llevar a los padres a sentirse culpables y aislados, lo que solo agrava la situación.

En el día a día, muchas familias luchan por encontrar el equilibrio entre establecer límites claros y proporcionar un ambiente de apoyo y comprensión. La falta de recursos y la escasez de profesionales capacitados en el área de la salud mental infantil en México complican aún más la situación. Es crucial que las instituciones y la sociedad en general reconozcan la importancia de la salud mental infantil y brinden más apoyo y recursos a las familias que lo necesitan.

La voz de la experiencia

Querida Psic. Ale Galván, te invitamos a compartir tu experiencia y conocimientos con nuestra audiencia. Tu perspectiva y orientación serán invaluables para ayudar a las familias a comprender y manejar las desregulaciones conductuales en la infancia. Tu voz es fundamental en este diálogo.

Psic Ale Galván

Casos reales y perspectiva única de la Psic. Ale Galván

Algo importante a comprender es que entender una conducta no significa «justificarla» ni permitirla. Significa identificar adecuadamente lo que está ocurriendo para poder intervenir de manera más eficaz.

Y aquí es donde observo que varias familias cometen errores en la crianza. Durante mis años como terapeuta infantil he recibido familias confusas con la crianza, pasando de una crianza respetuosa a una crianza permisiva, considerando que al validar las emociones y escucharlos también deben permitir sus conductas. Algunos consideran que al ser pequeños no pueden comprender lo que se les brinda en las indicaciones o creen que los niños al crecer van a cambiar por sí mismos, en ocasiones hasta con miedo de colocar un límite para no «generar traumas», basando estos pensamientos en las necesidades y experiencias previas de la infancia de estas familias.

Por ejemplo, hace unos meses llegó a consulta un caso en donde el padre refería tener una dificultad con la regulación de las emociones y la conducta de su peque. Refería que estaba enojándose mucho, tolerando poco las situaciones que representaban un reto, pegando y siendo grosero. Durante esa sesión, una de las preguntas que le realizaba al padre era: «¿Y qué hace usted cuando observa estas conductas? ¿Cómo las aborda? ¿Desde qué punto interviene y cómo ve a su hijo?». Esto no con la intención de juzgar o culpabilizar lo que realizaba, sino más bien con la intención de ampliar la información y no centrarnos solo en lo que hace el peque, sino para buscar un análisis más completo de por qué aparecen, cómo y qué hace que sigan estando presentes.

Para esto, el padre me refiere que él no le da un límite, ya que al ser niño él debe disfrutar, gozar su infancia y vivir lo que él quiera: «Soy su papá y quiero criar a un niño feliz». Terminaba esta frase diciendo: «Cuando él sea mayor va a madurar y sabrá lo que es correcto y dejará de comportarse así. Comprendo que lo que le pasa puede ser por otros factores y él no lo sabe; entonces decido solo escucharlo, dejar que pase un tiempo y continuar».

Así como este caso, acuden varias familias a consulta buscando apoyo con la crianza y cada vez son más las familias que nos visitan por desregulaciones conductuales y emocionales. Al observar la estructura familiar y el contexto, la mayoría de estas familias han buscado implementar técnicas, pero no han logrado ser constantes debido a situaciones también de la infancia de ellos como padres o cuidadores. En ocasiones por compensación, ya que en la actualidad en México existen muchas familias donde ambos padres deben laborar y separarse de sus peques a temprana edad, influyendo en esta crianza distintos familiares y formas de enseñanza, así como dificultades con el orden jerárquico y roles del hogar, que hacen que la constancia en las técnicas sea complicada.

También existen momentos de estrés que no les permiten identificar adecuadamente cómo ellos regulan sus propias emociones y cómo enseñan los límites desde casa. Se les olvida la importancia que tiene que tú, como adulto, aprendas también a regular tus emociones, trabajes en tus dificultades, en cambiar tus pensamientos, aprender nuevas formas de crianza, leer y aprender del desarrollo infantil, así como reconocer que eres el primer filtro de enseñanza para tus peques en relación a cómo regulamos nuestras conductas y emociones. Por lo que es de gran apoyo que las familias también se concentren en aprender juntos nuevas estrategias, rompan patrones e implementen nuevos recursos.

Es cierto que algunos, aunque hayan implementado todos los recursos, pueden darse cuenta de que «un niño puede saber la regla y aun así no tener disponible la capacidad para aplicarla cuando está altamente activado». De esto depende la paciencia, tolerancia y perseverancia en seguir enseñando hasta lograrlo.

Algo que funciona para poder aprender a mejorar y regular las conductas con los peques es la técnica de los «3 antes»:

  • Antes de corregir: Observa.
  • Antes de exigir: Comprende.
  • Antes de castigar: Enseña.

Estos tres puntos son básicos para ayudarte a analizar la conducta de desregulación, aprender a detectar qué sucede en este momento, por qué nuestro peque realiza esta conducta y qué obtiene al realizarla; es ideal para mejorar la situación. Yo soy fiel creyente de que el conocimiento nos da poder, y al comprender la conducta podemos aplicar las herramientas necesarias con límites claros y de acuerdo a su edad de desarrollo, favoreciendo la regulación conductual y emocional de nuestros peques, así como de uno mismo.

Así que me gustaría cerrar con esto: comprender no significa permitirlo todo. Significa entender qué necesita ese niño para poder acompañarlo, poner límites y enseñarle una nueva manera de hacerlo mejor, desde el acompañamiento, desde tu seguridad y desde tu amor. Recordando: no es «mala conducta», hay una historia detrás.

Perfil Profesional y Contacto

  • Especialista: Psic. Ale Galvan
  • Cédula / Registro: 14615117
  • Email: miterapiaconale@gmail.com
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