Recibimos un correo de nuestro lector Miguel, de 42 años, residente en Guadalajara. ‘Hace un mes me diagnosticaron diabetes tipo 2. No sé qué hacer. Tengo miedo de no poder controlarla y que me afecte más. ¿Cómo puedo cambiar mi vida?’ Su mensaje nos hizo pensar en la cantidad de personas que enfrentan esta situación sin saber por dónde empezar.
La diabetes es una enfermedad que, aunque silenciosa, está más presente que nunca en México. Según datos recientes, nuestro país ocupa el sexto lugar mundial en casos de diabetes, con más de 12 millones de personas diagnosticadas. Y lo peor es que muchos ni siquiera saben que la padecen. Es una epidemia que no discrimina edad, género o condición social.
Miguel no está solo. Su historia es la de miles de mexicanos que lidian con el miedo, la incertidumbre y la falta de información. Pero también es una oportunidad para hablar de lo que realmente importa: cómo enfrentar esta enfermedad, entenderla y, sobre todo, prevenirla.
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¿Por qué la diabetes es un problema tan grande en México?
Las causas de la diabetes en México son múltiples, pero hay dos factores que destacan: la alimentación y el sedentarismo. La dieta tradicional mexicana, aunque deliciosa, está llena de carbohidratos y grasas que, en exceso, pueden ser perjudiciales. Además, el ritmo de vida actual nos lleva a pasar horas sentados, ya sea en el trabajo o en casa, sin actividad física suficiente.
Las estadísticas son alarmantes. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2021 reveló que el 10.3% de los adultos mexicanos tiene diabetes. Y no solo eso, también señaló que el 75% de la población adulta tiene sobrepeso u obesidad, un factor de riesgo clave para desarrollar la enfermedad. Esto nos pone frente a un escenario crítico que requiere atención inmediata.

El impacto de la diabetes va más allá de lo físico. Afecta la economía familiar, ya que el tratamiento puede ser costoso, y también la calidad de vida. Las complicaciones, como problemas renales, ceguera o amputaciones, son reales y devastadoras. Pero lo más importante es que muchas de estas complicaciones se pueden evitar con un diagnóstico temprano y cambios en el estilo de vida.
Mitos y realidades sobre la diabetes
Hay muchos mitos alrededor de la diabetes que solo generan confusión. Uno de los más comunes es que ‘la diabetes es solo para los gordos’. Esto es falso. Aunque el sobrepeso aumenta el riesgo, cualquier persona puede desarrollar diabetes, incluso si parece estar en perfecto estado físico. La genética, el estrés y otros factores también juegan un papel importante.
Otro mito es que ‘si tengo diabetes, ya no puedo comer nada rico’. Esto tampoco es cierto. Lo que cambia es la manera de comer. No se trata de prohibir alimentos, sino de aprender a balancearlos y medir las porciones. Con el apoyo adecuado, es posible disfrutar de la comida sin poner en riesgo la salud.
La diabetes no tiene por qué ser una sentencia de muerte ni una limitación. Con información, disciplina y apoyo, es posible vivir una vida plena. Lo que más afecta a las personas no es la enfermedad en sí, sino el desconocimiento y el miedo que genera. Por eso es tan importante hablar de ello, desmentir los mitos y brindar herramientas para enfrentarla.
La voz de la experiencia
Casos Reales y Perspectiva Única de la Dra. Abril Alejandra Delabra Padilla
Para profundizar en este tema, invitamos a la Dra. Alejandra Padilla, especialista en nutrición clínica y metabolismo, a compartir su experiencia y orientación con nuestra audiencia. Su visión será invaluable para entender cómo manejar la diabetes de manera efectiva y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

A lo largo de mi experiencia profesional, trabajando con pacientes que viven con diabetes o que se encuentran en riesgo de desarrollarla, he observado algo que me parece fundamental: detrás de un diagnóstico no solamente hay cifras, resultados de laboratorio o una enfermedad. Hay una persona que siente miedo, inquietud, incertidumbre y, muchas veces, desesperación.
Para muchas personas, recibir un diagnóstico de diabetes es como escuchar una palabra que cambia todo. Empiezan las preguntas: ¿Por qué me pasó esto? ¿Qué hice mal? ¿Voy a poder llevar una vida normal? ¿Voy a necesitar insulina? ¿Voy a perder la vista, mis riñones o alguna extremidad? ¿Qué puedo comer a partir de ahora?
Y creo que uno de los mayores problemas es que muchas personas llegan a la consulta sin saber realmente qué es la diabetes, por qué se desarrolla o qué está ocurriendo dentro de su cuerpo. Han escuchado muchas cosas de familiares, amigos o redes sociales, pero no siempre cuentan con información clara y confiable. En ocasiones, llegan con más miedo que conocimiento.
Para mí, una parte esencial de la atención médica es explicar la enfermedad de una manera sencilla, sin tecnicismos innecesarios y sin hacer sentir culpable al paciente.
¿Qué es la diabetes, explicado de manera sencilla?
Me gusta explicarlo con un ejemplo: nuestro cuerpo necesita energía para funcionar, y una de sus principales fuentes es la glucosa que obtenemos de los alimentos. Para que esa glucosa pase de la sangre a muchas de nuestras células, necesitamos una hormona llamada insulina, la cual es producida por un órgano llamado páncreas. Todos la producimos de manera natural.
Podemos imaginar que la insulina es como una llave que ayuda a abrir la puerta de las células para que la glucosa pueda entrar y utilizarse como energía para poder movernos, respirar, etc.
En la diabetes, ese proceso deja de funcionar adecuadamente. En la diabetes tipo 1, el organismo deja de producir suficiente insulina porque el sistema inmunitario destruye las células que la producen. En la diabetes tipo 2, el cuerpo desarrolla resistencia a la insulina y, con el tiempo, el páncreas puede no producir la cantidad suficiente para compensarla.
Como consecuencia, la glucosa se acumula en la sangre y, cuando permanece elevada durante mucho, mucho tiempo, puede dañar distintos órganos y tejidos.
Es importante entender que la diabetes no aparece simplemente por comer un dulce, por haber comido mal un día, por un susto o impresión fuerte o por falta de voluntad. Su desarrollo depende de múltiples factores, entre ellos la genética, la función del páncreas, la resistencia a la insulina, la edad y otros factores metabólicos y ambientales.
Comprender esto cambia mucho la manera en que una persona se relaciona con su enfermedad: deja de verla únicamente como un castigo y comienza a entenderla como una condición que necesita atención, conocimiento y tratamiento.
El miedo también necesita atención
Algo que considero muy importante es que el paciente no solamente necesita saber qué medicamento tomar o qué alimentos modificar. También necesita que alguien escuche sus preocupaciones.
Cuando una persona tiene miedo, puede sentirse abrumada y pensar que su vida ha terminado tal como la conocía. Algunas sienten culpa; otras se resignan, y otras evitan acudir al médico porque temen confirmar que algo no está bien.
Pero el miedo no debe convertirse en una barrera para el cuidado de la salud.
Como comento a mis pacientes:
«El diagnóstico de diabetes no es una sentencia de muerte o de complicaciones».
Mi objetivo es que el paciente entienda que no tiene que resolverlo todo en un solo día. Puede comenzar con pequeños cambios, aprender a interpretar sus estudios, comprender su tratamiento y avanzar paso a paso.
No se trata de exigir perfección, tampoco de llamar la atención negativamente. Se trata de construir hábitos sostenibles y tomar decisiones informadas.
La importancia de detectar el problema a tiempo
También debemos hablar de la prediabetes y de la resistencia a la insulina.
La prediabetes significa que los niveles de glucosa están por encima de lo normal, pero todavía no alcanzan los criterios diagnósticos de diabetes. Es una oportunidad para actuar y reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
La resistencia a la insulina ocurre cuando las células responden menos eficazmente a esta hormona, por lo que el organismo necesita producir más para mantener la glucosa bajo control. Puede relacionarse con distintos factores metabólicos y no siempre produce síntomas evidentes.
Por eso, no debemos esperar a que una persona se sienta mal para prestar atención a su salud metabólica. Las revisiones médicas y los estudios periódicos indicados de acuerdo con cada persona permiten identificar alteraciones y actuar oportunamente.
Vivir con diabetes no significa dejar de vivir
Quiero transmitir un mensaje muy claro: un diagnóstico de diabetes no define a una persona ni significa que deba renunciar a sus proyectos, su familia, sus alimentos favoritos o su calidad de vida.
Significa que necesita conocer mejor su cuerpo y aprender a cuidarlo de una manera diferente.
Actualmente contamos con tratamientos, herramientas de seguimiento y estrategias de alimentación y actividad física que pueden ayudar a controlar la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones. El tratamiento debe individualizarse, porque cada paciente tiene una historia, unas necesidades y unas circunstancias distintas.
También debemos dejar atrás la idea de que el paciente es el único responsable de todo lo que le ocurre. La atención médica debe acompañarlo, orientarlo y ofrecerle herramientas realistas para que pueda tomar decisiones sobre su salud.
Mi mensaje para quienes viven con diabetes o tienen miedo de desarrollarla
Me gustaría que las personas se quedaran con tres ideas.
La primera: no estás solo y no tienes que sentir vergüenza por tener diabetes. Es una condición médica, no un defecto personal.
La segunda: entender la enfermedad es una forma de recuperar el control. Preguntar, acudir a revisiones y conocer tus resultados puede ayudarte a tomar mejores decisiones.
Y la tercera: nunca es demasiado pronto para empezar a cuidar tu salud metabólica. No necesitas hacer cambios extremos ni transformar toda tu vida de un día para otro.
Como médica, considero que nuestra labor no consiste únicamente en tratar cifras de glucosa. También consiste en escuchar, explicar y acompañar. Porque cuando una persona comprende lo que sucede en su cuerpo, el miedo puede dar paso al conocimiento, y la incertidumbre puede convertirse en una oportunidad para actuar.
Y eso es precisamente lo que deseo para cada paciente: que tenga información para decidir, herramientas para cuidarse y la confianza de saber que su salud merece atención, respeto y acompañamiento.
Perfil Profesional y Contacto
- Especialista: Dra. Abril Alejandra Delabra Padilla
- Cédula / Registro: 14644752
- Teléfono / WhatsApp: +52 56 5946 1652
- Email: Dra.AApadilla@outlook.com
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