Hace unas semanas, recibimos un correo en nuestro buzón de el revistazo que nos dejó pensando. Era de Carlos, un lector preocupado de Guadalajara. En su mensaje, Carlos nos contó que últimamente ha olvidado cosas que antes le resultaban sencillas, como apagar el horno antes de salir de casa, o recordar el nombre de un amigo de la infancia. «¿Estoy olvidando demasiado o es algo normal?», nos preguntaba Carlos. Su inquietud no es aislada. En México, cada vez son más las personas que buscan respuestas a esta pregunta, temiendo que sus olvidos puedan ser la señal de un problema más grave.
La preocupación de Carlos refleja una realidad cada vez más común en nuestro país. Según datos del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, alrededor del 20% de los mexicanos mayores de 60 años reportan algún grado de dificultad para recordar información. Sin embargo, el problema no se limita a las personas mayores. Jóvenes y adultos también pueden experimentar olvidos frecuentes que afectan su calidad de vida y su bienestar emocional.
En un mundo donde la tecnología y el ritmo acelerado de vida han cambiado la forma en que procesamos la información, es natural cuestionarse si estos olvidos son simplemente una consecuencia de la modernidad o si podrían ser síntomas de algo más serio. La respuesta, como en muchos casos, no es tan sencilla. Para entender mejor este fenómeno, es necesario profundizar en las causas, las estadísticas y el impacto real que tienen los olvidos en la vida diaria de las personas.
Tabla de contenidos
¿Por qué olvidamos?
Los olvidos son un fenómeno natural y esperado en el funcionamiento del cerebro humano. Sin embargo, cuando se vuelven frecuentes y afectan significativamente la vida diaria, pueden ser motivo de preocupación. Según especialistas en neurociencia, existen varias razones por las que olvidamos, desde factores biológicos hasta emocionales. La edad, el estrés, la falta de sueño, la nutrición deficiente y ciertas condiciones médicas pueden contribuir a una mayor propensidad a olvidar.
En México, el estrés laboral y la falta de sueño son dos de los factores más comunes que influyen en la memoria. Según una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública, el 45% de los adultos mexicanos reporta tener altos niveles de estrés, mientras que el 30% asegura no dormir lo suficiente. Estos factores pueden afectar directamente la capacidad del cerebro para formar y recuperar recuerdos, lo que explica en parte el aumento de olvidos que muchas personas experimentan.
Además, la tecnología juega un papel importante en este fenómeno. La sobreexposición a pantallas y la constante interrupción de notificaciones pueden fragmentar nuestra atención y dificultar la consolidación de la memoria. Un estudio reciente publicado en la revista Neurology sugiere que el uso excesivo de dispositivos electrónicos puede estar relacionado con una disminución en la función cognitiva, especialmente en jóvenes adultos.
Mitos y realidades del olvido
Existen muchos mitos sobre la memoria y los olvidos. Uno de los más comunes es que olvidar cosas es un signo inevitable de envejecimiento. Aunque es cierto que la memoria puede declinar con la edad, no es un proceso inevitable para todos. Muchas personas mayores mantienen una memoria excelente y viven vidas plenas y activas. El olvido excesivo puede ser una señal de que algo no está funcionando correctamente, independientemente de la edad.
Otro mito frecuente es que la memoria es como un archivo digital, donde la información se guarda y se recupera de manera perfecta. La realidad es mucho más compleja. La memoria es un proceso dinámico y puede ser afectada por emociones, experiencias y factores ambientales. Por ejemplo, una persona puede olvidar dónde dejó las llaves si estaba pensando en otro asunto preocupante en el momento de dejarlas, lo que demuestra la interconexión entre memoria y estado emocional.
Finalmente, es importante destacar que no todos los olvidos son motivo de alarma. Olvidar nombres, fechas o tareas espirituales puede ser normal y no necesariamente indica un problema de salud grave. Sin embargo, si los olvidos empiezan a interferir en la vida diaria, como olvidar cómo llegar a lugares conocidos o tener dificultad para seguir conversaciones, es recomendable buscar ayuda profesional. En estos casos, los olvidos pueden ser una señal de alerta de condiciones como el Alzheimer o la demencia.
La voz de la experiencia
Casos Reales y Perspectiva Única del Dr. David González Holguín
Hablando de estos síntomas, como son los olvidos frecuentes, no encontrar las palabras adecuadas, pensamientos lentos, desorientación, es muy importante acudir a su médico para hacer una buena evaluación de estos síntomas para poder identificar la causa y así clasificarlo y conocer si podemos ofrecer un tratamiento. Como ya se mencionó antes, hay que valorar los síntomas y en qué contexto están sucediendo, si hay alguna enfermedad como depresión, insomnio, o incluso enfermedades metabólicas o trastornos agudos del sistema nervioso central, las cuales tengan otro tipo de manejo. Hay otra situación muy común, que es alteración de la atención, y eso nos lleva a no enfocarnos y no retener información como solemos hacerlo. En resumen, es muy importante que no deje pasar estos síntomas y no les dé una explicación de su parte; lo más importante es acudir a valoración por un especialista por si es necesario realizar algún otro tipo de estudio y, más importante, en caso de ser una patología, iniciar su tratamiento oportuno.
Dr. David González Holguín, especialista en salud mental y neuropsiquiatría, nos invita a profundizar en este tema a través de su experiencia y conocimiento, brindándonos orientación real y valiosa para nuestra audiencia.
Según mi experiencia, este tipo de síntomas e incluso enfermedades cognitivas va en aumento; se está convirtiendo en una pandemia silenciosa. Nuestro estilo de vida, como la alimentación y sedentarismo, no ayuda a nuestra salud neurológica. De mi parte, hemos tenido varios casos en donde el padecimiento es secundario a enfermedad vascular neurológica, así como trastornos psiquiátricos, los cuales los hemos manejado con estimulación magnética transcraneal con resultados notablemente positivos. Tengo un caso específico de un joven de 21 años, el cual presentó trastorno cognitivo secundario a una encefalitis, el cual, después de varias sesiones, mejoró hasta realizar una vida funcional normal. Por lo cual, los invito a que, si consideran padecer alguno de estos síntomas, acudir con un profesional de la salud experto y mejorar su bienestar neurológico y su funcionalidad cognitiva.
Perfil Profesional y Contacto
- Especialista: Dr. David González Holguín
- Cédula / Registro: 12304551
- Teléfono / WhatsApp: +526567667062
- Email: drdavidgonzalezh@gmail.com
- Sitio Web










