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Cuando los juguetes hablan lo que los niños callan | Terapia de juego

El buzón de el revistazo recibió un correo que nos hizo clic en la cabeza: «Mi hija de 7 años rompió todos sus muñecos después del divorcio. La maestra sugirió terapia de juego, pero yo pensé: ¿acaso van a cobrarme por verla jugar?», escribió Alejandra G., mamá de una niña en Guadalajara. Como ella, miles en México dudan de esta técnica donde los juguetes son las palabras y el piso de la consulta se convierte en un diccionario de emociones.

En un país donde el 18.3% de los niños tiene problemas de salud mental, pero solo 2 de cada 10 reciben atención, la terapia de juego parece un lujo de telenovela. Las sillas de los consultorios infantiles están vacías no por falta de dolor, sino por exceso de mitos. «Aquí no es guardería», nos confesó un padre en Puebla mientras pagaba la sesión número 12 para su hijo con mutismo selectivo.

Lo que pocos saben es que en esos 50 minutos con peluches y plastilina ocurre algo más poderoso que cualquier sermón. La psicóloga Mónica Ruiz, especialista en salud infantil, lo explica así: «Cuando un niño hace que el dinosaurio le pega a la casita, está contando su vida sin ponerla en palabras». Este reportaje desentraña lo que realmente pasa tras la puerta donde los juguetes trabajan más que los pacientes.

Muñecos que destapan emociones

Según la Asociación Mexicana de Terapia de Juego, el 73% de los casos infantiles tratados con esta técnica muestran mejoría en 3 meses. Pero no es magia. Detrás del juego hay metodología. En una sesión típica, el terapeuta coloca estratégicamente muñecos de familia, animales agresivos y figuras protectoras. La elección no es casual. Un estudio de la UNAM reveló que los niños maltratados prefieren jugar con títeres que pueden «esconderse» en 89% de los casos.

La sala no es un cuarto de juguetes; es un laboratorio emocional. Mientras el niño construye torres con bloques, el especialista observa si las derrumba con rabia, las abandona sin terminar o pide ayuda. Esas acciones valen más que mil cuestionarios. «El juego es el lenguaje secreto de los niños», apunta un informe del Hospital Infantil de México. Allí usaron terapia de juego para preparar a pequeños antes de cirugías, reduciendo sus crisis de ansiedad en un 61%.

Los datos duelen. En México, 1 de cada 4 niños sufre violencia intrafamiliar (INEGI). Para ellos, el juego terapéutico puede ser el único espacio donde «el lobo» deja de ser un cuento y se convierte en una figura que pueden dominar, encerrar o alejar. Literalmente. La diferencia con el juego normal está en el guion. Donde un niño común haría pelear a dos superhéroes «porque sí», en terapia ese combate puede revelar conflictos entre papá y mamá que el pequeño no sabe expresar.

No es jugar por jugar

El mayor mito es creer que cualquier juego cura. Error. No es lo mismo dejar al niño con tabletas que guiarlo terapéuticamente. En Monterrey, una escuela implementó «recreos terapéuticos» tras notar que el 40% de los alumnos mostraba conductas agresivas. Los docentes fueron entrenados para interpretar juegos. Resultado: en 5 meses, las peleas bajaron un 35%. El secreto era simple: donde otros veían «niños golpeando piñatas», los terapeutas identificaban descargas de ira contra figuras de autoridad.

Otro tabú es pensar que solo sirve para niños. En Tijuana, adolescentes con depresión usan videojuegos terapéuticos donde sus avatares enfrentan versiones digitales de sus miedos. La Universidad de Colima demostró que esta variante reduce ideas suicidas en un 28% comparado con terapias tradicionales. El control del personaje da una sensación de poder que la vida real les niega.

El costo es otra barrera. Mientras una sesión tradicional cuesta entre $800 y $1,500 pesos, los talleres grupales de juego terapéutico en CDMX oscilan entre $200 y $400 pesos. «Es invertir en balones contra el bullying», dice el cartel de una clínica en Iztapalapa que atiende a víctimas de acoso escolar. Sus estadísticas muestran que el 68% de los niños recuperan seguridad al jugar a «esconderse y ser encontrados» de manera segura, un reflejo de su necesidad de protección.

La voz de la experiencia

Casos Reales y Perspectiva Única de la Psic. Mónica Ruiz, Especialista en Salud Infantil y Terapia de Juego

Psic. Mónica Ruiz, con tu experiencia en salud infantil y terapia de juego, ¿qué caso real te ha mostrado el poder transformador de esta técnica? Nuestros lectores necesitan ejemplos concretos para entender cómo un simple juego de roles puede cambiar la trayectoria emocional de un niño.

De primera mano puedo ver que el juego no solo «sana» al niño; también sus padres se proyectan en el juego, pueden ver su infancia, sus necesidades infantiles y adultas y decir «hay algo que necesito mejorar» y lo atienden de manera individual.

Los niños vienen a jugar y no se dan cuenta que aprenden, los padres sí. Con el juego entran al mundo del niño y entonces ellos hacen grandes cambios, modifican el contexto de sus hijos y todo mejora.

12 comentarios en “Cuando los juguetes hablan lo que los niños callan | Terapia de juego”

  1. Oigan, me quedé muy picado con el tema de los videojuegos terapéuticos para adolescentes en Tijuana y los resultados de Colima. ¿Podrían armar una segunda parte enfocada solo en esa técnica? Tengo un sobrino de 15 años y me gustaría entender más cómo funciona.

  2. neta q buen post… yo tmb pensaba q nomas era pagar pa q se pusieran a jugar con plastilina jajaja me callaron la boca le dare follow a la psicologa en tiktok a ver q mas sube

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