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Lo que pierdes después de perder a alguien. El Duelo | Psic. Tanatóloga Karla González

El buzón de el revistazo recibió un mensaje que nos hizo reflexionar. Ana, una lectora de Guadalajara, escribió con dolor y confusión: «Perdí a mi mamá hace seis meses, y aunque todos me dicen que debo ser fuerte, que ella ya está descansando y que el tiempo cura, sigo sintiendo que algo no está bien. No es solo su ausencia, es todo lo que ha llegado después. La ropa y objetos que aún no puedo tocar, las llamadas que ya no llegan, las fotos y videos que no puedo ver o que al verlos remueve un dolor tan profundo que prefiero evitarlo, las fechas especiales que se convirtieron en un martirio al ver que otros celebran y yo ya no puedo hacerlo con ella. Nadie me habló de esto, nadie me preparó para lo que realmente duele después de perder a alguien». Su voz, llena de sinceridad, nos llevó a adentrarnos en un tema que, aunque universal, sigue siendo tabú en muchos hogares mexicanos.

En México, la muerte es un tema que se vive con intensidad cultural (o al menos eso nos gusta decir, porque cuando queremos hablar de la muerte en serio, preferimos evitar el tema). Desde los altares de Día de Muertos hasta las misas de novenario o el mismo funeral, hay rituales que nos ayudan a despedirnos. Pero ¿qué pasa después? ¿Qué ocurre cuando las flores se marchitan, las velas se apagan y la vida sigue? La realidad es que el duelo no termina con el último rezo o el último adiós; el duelo es un camino que no termina, pero sí va cambiando. Es un proceso que se extiende en el tiempo y que, muchas veces, duele más de lo que imaginábamos, sobre todo si esta es nuestra primera pérdida significativa.

Ana no está sola. Miles de personas en México enfrentan este dolor silencioso. Un dolor que no se habla en las reuniones familiares, que no se menciona en las conversaciones cotidianas. Un dolor que va más allá de la tristeza y que se manifiesta en detalles pequeños pero profundamente significativos. Es en estos detalles donde encontramos que la pérdida no llega sola, y que en ocasiones tendré que duelar hasta mi yo de antes de la pérdida porque, como dice la frase: «Nadie se baña dos veces en el mismo río, porque cuando entro al río por segunda vez, ni el río ni yo somos los mismos».

El dolor invisible que nadie ve

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México hay más de 700 mil muertes al año. Cada una de estas pérdidas deja un vacío emocional en las familias y seres queridos. Sin embargo, lo que no se mide es el impacto psicológico que estas pérdidas generan. Un estudio reciente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que el 60% de las personas que han sufrido una pérdida significativa experimentan síntomas de duelo prolongado, como ansiedad, insomnio y depresión. Estos síntomas, aunque comunes, son rara vez discutidos abiertamente, sobre todo cuando son a consecuencia de un duelo, ya que no es precisamente una enfermedad, pero aún falta mucha cultura y educación en cuanto al tema del duelo y sus secuelas, tanto físicas como emocionales y psicológicas.

El duelo no es un proceso lineal. No tiene una fecha de caducidad ni un manual de instrucciones; se dice que las emociones en duelo no conocen de gobierno ni fechas en el calendario. Para muchos, el dolor más intenso no llega en los primeros días, semanas o meses; puede tardar hasta un poco más de un año en asentarse la realidad de la pérdida, y es ahí cuando vivimos las también llamadas «pérdidas secundarias». Este dolor incluye la reorganización de la vida cotidiana, la adaptación a nuevas responsabilidades y la lucha constante por encontrar un nuevo equilibrio emocional y sentido del yo.

En México, el estigma alrededor de la salud mental agrava esta situación. Muchas personas no buscan ayuda profesional porque creen que el duelo es algo que deben superar por sí mismos. «Estás exagerando», «ya se te pasará», «tienes que ser fuerte» son frases comunes que, lejos de ayudar, invalidan el dolor de quienes están sufriendo. Esta falta de apoyo emocional puede llevar a un duelo complicado, donde el dolor se estanca y las cicatrices emocionales son más profundas.

Los mitos y realidades del duelo

Existen muchos mitos alrededor del duelo que dificultan el proceso de sanación. Uno de los más comunes es la idea de que el tiempo lo cura todo. Si bien el tiempo puede ayudar a procesar el dolor, no es suficiente por sí solo. El duelo requiere de un trabajo activo, de enfrentar las emociones, de hablar sobre lo que duele y, en muchos casos, de buscar acompañamiento profesional.

Otro mito es que el duelo debe vivirse en soledad. En México, muchas personas creen que llorar o mostrar dolor es sinónimo de debilidad. Esto lleva a que muchos vivan su duelo en silencio, sin compartir sus emociones con nadie. La realidad es que el apoyo emocional es crucial en este proceso. Hablar con alguien de confianza, ya sea un amigo, un familiar o un terapeuta, puede hacer una gran diferencia, inclusive hasta salvar vidas.

Finalmente, está la creencia de que el duelo tiene una duración específica o que se debe de vivir por etapas. No hay un tiempo establecido para superar una pérdida. Cada persona vive el duelo a su manera y en su propio tiempo. Lo importante es respetar ese proceso y no juzgar a quienes están viviendo su duelo de manera distinta a tus tiempos. El duelo no es un maratón: es un camino que cada uno recorre a su propio ritmo.

La voz de la experiencia

Casos Reales y Perspectiva Única de la Psic. Tanatóloga Karla González

Para profundizar en este tema, invitamos a la psicóloga y Mtra. en tanatología Karla González, especialista en acompañar procesos de duelo y pérdida. Su perspectiva profesional puede ayudar a nuestras lectoras y lectores a entender mejor el proceso del duelo y cómo enfrentarlo de manera saludable.

Frecuentemente en consulta escucho a mis pacientes mencionar que sienten que son «otra yo» y que no saben quiénes son o en quién se pueden convertir después de la pérdida; algunas personas inclusive sienten que se perdieron desde antes si es que fueron cuidadoras o vivieron un duelo anticipado.

Esta es una de las partes del duelo de la cual no se habla mucho en nuestra cultura: cómo una muerte puede llegar a hacernos perder hasta nuestra identidad y sentido de seguridad. Todo esto se ve afectado por el contexto en el que se dio la muerte, la historia de vida de la persona, si ha vivido muertes o situaciones traumáticas, y un largo etcétera. Por esto es que, conforme acompaño a otras mujeres a encontrarle sentido al sin sentido, más confirmo que el duelo es un camino que en algunos tramos lo tendremos que atravesar acompañadas. Recordemos que somos seres biopsicosociales y el estar en duelo es una experiencia humana más que, tarde o temprano, tendremos que aprender a sostener, porque el duelo no se sana: se integra y se camina.

8 comentarios en “Lo que pierdes después de perder a alguien. El Duelo | Psic. Tanatóloga Karla González”

  1. Oigan, mencionaron muy rápido el tema del duelo anticipado y el desgaste en personas que fueron cuidadoras de un familiar enfermo. ¿Podrían armar una segunda parte dedicada enteramente a eso? Quienes cuidamos a un ser querido antes de partir vivimos un proceso muy complejo y casi no hay información al respecto.

  2. Hace un año falleció mi papá y todavía no he tenido el valor de mover sus chamarras del clóset ni ver sus notas de voz. La gente cree que a los tres meses ya estás bien, pero la realidad pega cuando todo el mundo vuelve a su vida normal y tú te quedas con el vacío.

  3. Buenas tardes, ¿alguien sabe qué costo tienen las sesiones de tanatología con la psicóloga Karla? En el sitio web no me quedó muy claro si las tarifas se piden por WhatsApp o directamente ahí. Gracias

  4. Gracias, Psic. Karla González, por ofrecerme claridad y herramientas que realmente han mejorado mi bienestar emocional.

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