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Acompañando las emociones de los niños desde el neurodesarrollo | Dr. Jorge Solórzano

Acompañando las emociones de los niños desde el neurodesarrollo dr Jorge Solorzano

Hace unas semanas, recibimos un correo de una lectora en el revistazo llamada Mariana, mamá de un niño de siete años llamado Lucas. Ella nos compartía su preocupación: «Lucas es un niño muy sensible, pero últimamente se frustra fácilmente y tiene rabietas que no sabemos cómo manejar. Nos preocupa que esto afecte su desarrollo emocional y su relación con los demás». Este mensaje resonó con nuestro equipo porque, como Mariana, muchos padres en México enfrentan el desafío de acompañar las emociones de sus hijos sin saber muy bien cómo hacerlo.

En un país donde el tema de la salud mental infantil aún no recibe la atención que merece, casos como el de Lucas son más comunes de lo que pensamos. Según datos del INEGI, aproximadamente el 20 % de los niños mexicanos presentan algún tipo de dificultad emocional o conductual. Sin embargo, pocos reciben el apoyo adecuado. Esto no solo afecta su bienestar actual, sino que también puede tener repercusiones a largo plazo en su desarrollo cognitivo y social.

Pero ¿qué significa realmente acompañar las emociones de los niños desde una perspectiva de neurodesarrollo? No se trata solo de calmar una rabieta o dar un consejo rápido. Es entender cómo funciona el cerebro infantil, cómo se procesan las emociones y qué herramientas podemos usar para guiarlos de manera efectiva. En este reportaje, exploraremos este tema a profundidad, desmitificando creencias comunes y ofreciendo una mirada más humana y cercana a esta realidad.

Las causas detrás de las emociones infantiles

El neurodesarrollo infantil es un proceso complejo que involucra múltiples factores. Desde el nacimiento, el cerebro de los niños está en constante evolución, formando conexiones neuronales que influyen en su capacidad para gestionar emociones. Sin embargo, este proceso no ocurre en el vacío. Factores como el entorno familiar, la educación y las experiencias sociales juegan un papel crucial.

En México, las estadísticas son preocupantes. Un estudio reciente de la UNICEF reveló que el 60 % de los niños mexicanos han experimentado algún tipo de violencia en el hogar, lo que puede afectar significativamente su desarrollo emocional. Además, la falta de acceso a servicios de salud mental especializados agrava el problema. Solo el 10 % de los niños que necesitan atención psicológica la reciben, según datos del Instituto Nacional de Psiquiatría.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cómo podemos, como sociedad, apoyar mejor a nuestros niños? El primer paso es entender que las emociones no son caprichos. Rabietas, frustración y tristeza son respuestas naturales a situaciones que los niños no saben cómo manejar. Nuestra tarea no es reprimir estas emociones, sino enseñarles a canalizarlas de manera saludable.

Mitos y realidades sobre el desarrollo emocional

Existen muchos mitos alrededor del desarrollo emocional de los niños. Uno de los más comunes es que los niños «superan» sus problemas emocionales con el tiempo. La realidad es que, si no se abordan adecuadamente, estas dificultades pueden persistir y manifestarse en la adolescencia y la adultez. Por ejemplo, un niño que no aprende a gestionar su frustración puede desarrollar ansiedad o problemas de conducta en el futuro.

Otro mito es que los niños «no entienden» lo que sucede a su alrededor. La verdad es que los niños son extremadamente perceptivos. Incluso desde una edad temprana, pueden captar las emociones de los adultos y responder a ellas. Esto significa que nuestro comportamiento como padres o cuidadores tiene un impacto directo en su desarrollo emocional.

Finalmente, está la creencia de que acompañar las emociones de los niños es una tarea exclusiva de los padres. En realidad, es una responsabilidad compartida. Escuelas, comunidades y profesionales de la salud deben trabajar juntos para crear un entorno que favorezca el desarrollo emocional saludable. Esto incluye promover la educación emocional en las escuelas y facilitar el acceso a recursos de apoyo psicológico.

La voz de la experiencia

En este punto, queremos invitar al Dr. Jorge Solórzano, especialista en salud infantil y pediatría, a compartir su experiencia y orientación con nuestros lectores. ¿Qué estrategias recomienda para acompañar las emociones de los niños desde una perspectiva de neurodesarrollo? Sus aportes serán sumamente valiosos para quienes buscan apoyar a sus hijos en este importante proceso.

Doctor Jorge Solorzano

Casos reales y perspectiva única del Dr. Jorge Solórzano

El desarrollo emocional en la infancia no es solo una cuestión de «portarse bien» o de temperamento; está profundamente ligado a cómo se va estructurando el cerebro en sus primeros años. Desde las neurociencias, sabemos que las estructuras cerebrales encargadas de procesar las emociones —como la amígdala— maduran mucho antes que el córtex prefrontal, la región responsable de la lógica, el autocontrol y la toma de decisiones. Esto significa que cuando un niño o niña experimenta desbordamientos emocionales, rabietas o ansiedad, no lo hace por manipulación, sino porque su arquitectura cerebral aún no cuenta con las herramientas biológicas necesarias para autorregularse por sí sola.

En este proceso del neurodesarrollo, el cerebro infantil funciona como una esponja sensible al entorno. Por ejemplo, cuando un niño rompe a llorar intensamente porque se le cayó su helado, para su cerebro no es un capricho: está experimentando una sobrecarga emocional que su córtex inmaduro no puede procesar solo. Las relaciones afectivas y la presencia de adultos actúan como reguladores externos; si en ese momento nos agachamos a su altura, mantenemos la calma y abrazamos su frustración, ayudamos a calmar su amígdala y a tejer las conexiones neuronales de la regulación.

Por el contrario, un entorno de tensión constante o gritos altera esa maduración, haciendo que el estrés se manifieste en dolores de panza, problemas para dormir o conductas difíciles. Cuidar la salud emocional de nuestras hijas e hijos implica entender que sus emociones son señales de su desarrollo y no problemas que debamos corregir con prisa o castigo.

Como padres y madres, nuestro papel no es evitar que sientan tristeza, miedo o enojo, sino ofrecerles un espacio seguro donde aprender a transitar esas emociones. Al brindarles presencia y acompañamiento amoroso en el día a día, no solo reconfortamos su corazón en el presente, sino que construimos la base neuronal de su resiliencia y bienestar para toda la vida.

Perfil Profesional y Contacto

  • Especialista: Dr. Jorge Solórzano
  • Cédula / Registro: 8826114

5 comentarios en “Acompañando las emociones de los niños desde el neurodesarrollo | Dr. Jorge Solórzano”

  1. Oigan, ¿en qué ciudad da consulta el Dr. Jorge Solórzano o dónde puedo encontrar sus datos de contacto? No los vi en la nota y me urge agendar cita para mi niña.

  2. ¡Uff, qué temazo de reportaje! ✨ Me encantó cómo explicaron lo de la amígdala y el córtex, de verdad que aclara mil dudas. Gracias El Revistazo por visibilizar la salud mental infantil en México

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