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EL ABRAZO QUE SANA POR QUÉ ENFRENTAR LA PÉRDIDA EN COMUNIDAD NOS HACE MÁS FUERTES
EL SILENCIO DESPUÉS DEL ADIÓS
Una caja a medio desempacar en un nuevo hogar. El lado vacío de la cama. Un chat que ya no recibirá respuesta. La pérdida llega de muchas formas, y casi siempre nos encuentra desprevenidos, dejándonos con un eco de silencio que resuena en la cotidianidad. Creemos que es una batalla personal, un camino que debemos recorrer en soledad. Pero, ¿y si nos estuviéramos equivocando? ¿Y si la clave para sanar no estuviera en la fortaleza individual, sino en la vulnerabilidad compartida?
Para entender cómo el duelo, en todas sus facetas, puede ser un proceso menos solitario y más reparador, conversamos con la psicóloga Mariana Tovar Cabrera, especialista en acompañamiento psicoterapéutico sistémico, quien nos guía a través del poder sanador de los espacios colectivos.

EL DUELO NO ES SOLO LA MUERTE
En el revistazo, a menudo vemos cómo las grandes palabras intimidan. «Duelo» es una de ellas, cargada con el peso de la muerte. Sin embargo, la experta nos invita a ampliar nuestra perspectiva. «El duelo se refiere al proceso que tenemos al momento de enfrentar una pérdida significativa en nuestras vidas», explica la Licenciada Tovar. «Si bien solemos vincular la palabra con la muerte, se puede presentar en distintos ámbitos. Podemos presentar un duelo por la pérdida de nuestra propia salud, por un cambio laboral, por una mudanza o migración, por una ruptura amorosa o por la partida de una mascota».
Cada adiós es único, y su impacto depende del vínculo que teníamos con lo que perdimos. Como señala la psicóloga, la pérdida siempre es desconcertante. «Este tambaleo en nuestra cotidianidad resulta doloso e independientemente de cómo decidamos enfrentarnos a él, se verá cargado de emociones que afectarán nuestro bienestar y equilibrio», comparte.
EL PARADÓJICO CASO DE MÉXICO NOS REÍMOS DE LA MUERTE PERO NO HABLAMOS DEL DOLOR
Culturalmente, parecemos tener una relación única con el final de la vida. En México, jugamos con la muerte, la vestimos de colores y la celebramos en noviembre. Esto podría sugerir una sociedad abierta a hablar de la pérdida, pero la realidad es más compleja.
Mariana Tovar Cabrera nos ofrece una visión crítica sobre esto. «Si nos adentramos a la forma de hablar con la muerte que tenemos como sociedad mexicana, se creería que existe una mayor apertura al duelo, pero esta vinculación no es directa. Sí, dialogamos con la muerte, nos burlamos de ella, pero justamente este espacio es para conectar con aquello que fue, y pasado ese momento no se toca más».
La experta aclara que esta forma de conexión es saludable, alegre y sensible. El problema subraya, es que se limita a fechas específicas. «Sería propositivo que esta conversación colectiva se pudiera reconocer en cualquier momento». Fuera de los rituales socialmente aceptados como velorios o funerales, el dolor se vuelve un tema privado, casi un tabú. Pasados los primeros días, la sociedad espera que sigamos adelante, dejando al doliente en un aislamiento emocional justo cuando más necesita apoyo.

LA SOLEDAD NO SANA EL SOSTÉN COLECTIVO SÍ
Aquí es donde el enfoque de la Licenciada Tovar se vuelve revolucionario. ¿Qué pasa cuando los rituales terminan, pero el dolor persiste? «Se reconoce que existen convenciones sociales para estar con el doliente en el momento justo de la pérdida, pero, ¿qué se hace en los demás momentos en dónde persiste el dolor pero ya no hay un sostén colectivo para reconocer y aminorarlo?», cuestiona la especialista.
La respuesta no está en «ser fuertes» o en «superarlo» en silencio. La psicología moderna, nos dice Tovar, propone un camino diferente. «Desde la psicología se propone que hagamos partícipes a nuestra red de apoyo de nuestras emociones y acciones respecto a la pérdida. Esto incluye expresarnos, pausar, pedir apoyo de múltiples formas».
Pero existe un recurso aún más poderoso y estructurado. «Sumado al apoyo de familiares y amigos, existe evidencia de que los grupos de acompañamiento psicológico logran un diálogo más cercano con los eventos que atraviesan los participantes», afirma.
CÓMO FUNCIONA UN GRUPO DE APOYO EL ESPEJO QUE NOS AYUDA A SANAR
Para muchos, la idea de compartir sus sentimientos más profundos con extraños puede sonar intimidante. Sin embargo, la psicóloga Tovar desmitifica este proceso. Estos espacios, ya sea terapia grupal, familiar o grupos de apoyo, se convierten en un laboratorio seguro para el alma.
- ENCONTRAR UN ESPEJO EN EL OTRO En estos grupos, «se permite identificar en las demás personas situaciones similares a aquello que también le está afectando al individuo que asiste». De pronto, nuestro dolor deja de ser un monstruo único e incomprendido; vemos sus reflejos en las historias de otros, y eso nos hace sentir menos solos.
- UN RITMO PROPIO SIN PRESIONES A diferencia de las expectativas sociales, en un grupo de apoyo «la persona doliente podrá conectar y vocalizar sus emociones, permitiéndole tener un ritmo propio de acercamiento a la pérdida». No hay prisa, no hay juicios.
- DIÁLOGO EXTERNO QUE POTENCIA EL DIÁLOGO INTERNO El rol del facilitador es clave. Como explica la experta, «el encuentro con el facilitador del grupo permite reconocer espacios específicos del duelo que debemos tocar, posibilita la autoescucha, permite pausas y comienza un cuidado de la persona doliente». Escuchar a otros nos obliga a escucharnos a nosotros mismos. «Gracias al diálogo externo se potencia el diálogo interno y se cataliza el trabajo emocional», concluye Tovar.
EL OBJETIVO FINAL RESIGNIFICAR LA PÉRDIDA
El camino no es fácil ni directo. «Los procesos dentro del grupo no son ni lineales ni sencillos», advierte la psicóloga. Pero el resultado es transformador. El objetivo no es olvidar, sino cambiar la narrativa de nuestra pérdida.
«Si la persona se compromete a trabajar su duelo, es posible resignificar su pérdida, de manera que pueda en algún momento hablar de ella ya no desde el dolor, sino desde el cariño», asegura Mariana Tovar. Es el paso de «sobrevivir» a la pérdida a «aprender a vivir con ella» de una forma nueva, integrando la ausencia como parte de nuestra historia, pero sin que el dolor defina nuestro presente.
Si te encuentras atravesando una pérdida y sientes que el camino en solitario es demasiado pesado, la invitación de la experta es clara: busca un abrazo colectivo. «Si buscas otras formas de adentrarte a trabajar la resignificación y alivio de la pérdida, esta es una invitación a que te acerques a grupos de apoyo terapéutico guiados por un profesional».
Te invitamos a dejar tus dudas en los comentarios; la Licenciada Mariana Tovar Cabrera estará feliz de leerte y darte su punto de vista.
CONTACTO PROFESIONAL
- Psicóloga Mariana Tovar Cabrera
- Correo: tovar.marianapsi@gmail.com
- Teléfono: +52 55 3489 0547
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