Hace unos días, un mensaje en nuestro buzón de el revistazo nos sacudió. Era de Andrea, madre de un niño de 8 años, quien nos contaba que su pequeño, Santiago, ha estado más inquieto y distraído de lo normal. “Antes era un niño alegre y sociable, pero ahora se queja de dolores de cabeza y no quiere ir a la escuela. ¿Será ansiedad?”, nos preguntaba Andrea. Esta inquietud no es aislada. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ansiedad infantil es uno de los trastornos mentales más comunes en niños, y su detección temprana es crucial para su manejo y tratamiento.
En México, la situación no es muy diferente. La Secretaría de Salud reporta que uno de cada cinco niños y adolescentes presenta síntomas de trastornos de ansiedad, y muchos de estos casos pasan desapercibidos hasta que se vuelven más graves. La ansiedad infantil no solo afecta la calidad de vida del niño, sino que también puede tener un impacto significativo en su desarrollo académico y social. Es por eso que hoy, en el revistazo, queremos ayudar a los padres a identificar las señales de alerta y ofrecer recomendaciones prácticas para manejar este problema.
Para Andrea y todos los padres que se encuentran en una situación similar, es importante entender que la ansiedad infantil no siempre se presenta de la misma manera. Pues en los niños es más complejo, ya que ellos no siempre va a decir a mama o papa que sienten ansiedad, algunos solamente pueden mostrar signos obvios de preocupación y miedo, otros pueden manifestar su ansiedad a través de comportamientos más sutiles, como la irritabilidad, llanto, dificultad para dormir, dificultad para concentrarse, necesidad constante de estar cerca de mama o papa, miedo a equivocarse, evitar la escuela o determinadas situaciones, hacer demasiadas preguntas buscando seguridad o manifestarlo mediante dolor de estómago, dolor de cabeza entre otros. Reconocer estos signos es el primer paso para brindar el apoyo necesario a nuestros hijos.
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Causas y estadísticas
La ansiedad infantil puede ser causada por una variedad de factores, tanto internos como externos. Entre los internos se encuentran los problemas de salud mental hereditarios, la personalidad del niño y las experiencias negativas previas. Los factores externos incluyen el estrés familiar, algunos estilos o prácticas de crianza, cambios en la rutina, perdidas, el bullying en la escuela y la presión académica. En 2026, la pandemia de COVID-19 ha agravado la situación, ya que los niños han tenido que adaptarse a nuevas normas de convivencia y aislamiento social, lo que ha aumentado los niveles de ansiedad en muchos casos.
Según un estudio reciente realizado por el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, la prevalencia de trastornos de ansiedad en niños y adolescentes en México ha aumentado en un 30% desde el inicio de la pandemia. Estos datos son alarmantes, pero también nos muestran la importancia de estar atentos y tomar medidas preventivas. La detección temprana y el apoyo adecuado pueden marcar la diferencia entre un niño que se siente abrumado y uno que puede manejar sus emociones de manera saludable.
Es importante destacar que la ansiedad infantil no es solo un problema de salud mental, sino que también tiene un impacto significativo en la sociedad. Los niños que padecen de ansiedad tienen más probabilidades de desarrollar problemas de comportamiento, de rendimiento académico y de relaciones interpersonales. Además, la ansiedad infantil puede persistir en la adolescencia y la edad adulta si no se trata adecuadamente, lo que puede llevar a problemas más graves como depresión y trastornos de ansiedad crónicos.
Mitos y realidades sobre la ansiedad infantil
Existen muchos mitos y malentendidos sobre la ansiedad infantil que pueden dificultar su reconocimiento y tratamiento. Uno de los mitos más comunes es que los niños “se van a salir” de la ansiedad con el tiempo. Sin embargo, la realidad es que la ansiedad no desaparece por sí sola y, sin intervención, puede empeorar. Otro mito es que los niños que muestran signos de ansiedad son solo “exagerados” o “caprichosos”. Esto no solo es incorrecto, sino que también puede deslegitimar los sentimientos del niño y dificultar su capacidad para buscar ayuda.
La ansiedad infantil es una respuesta emocional real y válida que merece ser tomada en serio. Los niños pueden experimentar miedos y preocupaciones que son igual de intensos y significativos que los de los adultos. Es fundamental que los padres y educadores comprendan que la ansiedad no es un simple capricho, sino una condición que requiere atención y apoyo. Además, es importante reconocer que la ansiedad puede manifestarse de manera diferente en cada niño, por lo que no hay una “fórmula única” para su identificación y tratamiento.
La ansiedad infantil también puede afectar la vida familiar y social del niño. Los padres pueden sentirse frustrados y desesperados al ver a su hijo sufrir, y a veces pueden sentirse impotentes para ayudar. Es crucial que los padres se informen y busquen el apoyo necesario, tanto para ellos como para sus hijos. La educación y la comprensión son clave para manejar la ansiedad infantil de manera efectiva y crear un entorno de apoyo y comprensión en el hogar y en la escuela.
La voz de la experiencia de la Psicoterapeuta Jackeline Torres
Psicoterapeuta Jackeline Torres, sabemos que cuentas con un master en psicoterapia infantil y en adolescentes con 14 años de experiencia en el manejo de trastornos de ansiedad infantil, estamos convencidos de que tu perspectiva y experiencia serán invaluables para nuestros lectores. Te invitamos a compartir tus casos, consejos y recomendaciones para que los padres puedan reconocer y manejar la ansiedad infantil de manera efectiva.

Casos Reales y Perspectiva Única de la especialista
A lo largo de estos 14 años de experiencia trabajando en la psicoterapia infantil, he tenido la oportunidad de acompañar a niños y adolescentes que llegan a consulta por diferentes manifestaciones de ansiedad. Y lo que he podido observar es que la ansiedad infantil no siempre se presenta de una manera evidente, sino que, en ocasiones, detrás de un niño que no quiere ir a la escuela, que tiene miedo de que sus maestros lo regañen, tiene miedo de no tener amigos en el nuevo ciclo, niños que no quieren separarse de mamá o papá o que presentan frecuentes dolores de estómago, puede existir un nivel de ansiedad que está interfiriendo significativamente en su vida cotidiana.
Y debo compartir que últimamente la ansiedad infantil es una de las problemáticas que llega más a menudo en las consultas, niños en donde la ansiedad ha llegado a ocupar todo su pensamiento, manteniéndolos en alerta constante. Los miedos comienzan a tomar el control del niño y de sus actividades, incluso las que antes disfrutaban.
En otros casos, la manifestación es principalmente física: dolores de cabeza, dolor de estómago, náuseas, mareos, falta de aire, taquicardia, presión en el pecho o diferentes molestias corporales. A veces las familias llegan a consulta psicológica después de ya haber recorrido diversos médicos, pediatras, gastroenterólogos, entre otros, buscando una explicación para estos síntomas y descartando causas orgánicas, en donde mayormente descubren o los mismos médicos les comentan que no hay causas médicas sino un problema emocional. Esto no significa que las molestias sean inventadas o que el niño las esté provocando intencionalmente; al contrario, los síntomas físicos asociados a la ansiedad pueden ser completamente reales y generar un gran malestar.
Y es aquí donde una de las experiencias que más satisfacción me proporciona como terapeuta infantil es precisamente observar el proceso de recuperación: el ver cómo un niño puede llegar a consulta sintiendo que sus pensamientos y sus miedos tienen el control de su vida y, con el acompañamiento adecuado, aprender gradualmente a reconocer lo que siente, comprender lo que ocurre en su cuerpo, saber manejar los pensamientos catastróficos que aumentan sus síntomas y desarrollar las herramientas para afrontar aquello que antes se evitaba.
Es importante también recalcar que todo es un proceso y el cambio no ocurre de un día para otro; muchas veces los cambios se van dando progresivamente.
Y quizá una de las partes más bonitas de mi trabajo es ver esos pequeños avances: ver dónde un niño estaba paralizado emocionalmente y observar cómo va recuperando nuevamente la calma, la alegría y vuelve a las actividades que solía disfrutar.
Es por esto que recomiendo a los padres no esperar a que la ansiedad se agrave, sino buscar apoyo a tiempo. Observar cambios persistentes en su comportamiento, en el estado de ánimo, en el sueño o en su rendimiento escolar; todo esto puede ser una señal para detenernos y preguntarnos qué está ocurriendo emocionalmente en su hijo y poderlo ayudar a tiempo.
Perfil Profesional y Contacto
- Especialista: Psicoterapeuta en niños y adolescentes Jackeline Torres Bernal
- Cédula / Registro: 7700266
- Teléfono / WhatsApp: 6567667043
- Email: jackma410@gmail.com
- Instagram: https://www.instagram.com/psicologa_jackeline_torres?stkn=NDV4OW5pbWg5Z2d1
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3 comentarios en “Ansiedad Infantil y las Señales que los padres deben conocer.”
Súper interesante el artículo. ¿Saben si la psicoterapeuta da consulta en línea o solo presencial? Vi su número de WhatsApp 6567667043 pero me gustaría saber en qué ciudad atiende físicamente. ¡Agradezco la info!
Buena nota, aunque me habría gustado que profundizaran un poco más en cómo diferenciar la ansiedad del TDAH en la infancia, ya que a veces en las escuelas confunden la falta de concentración con simple distracción o hiperactividad.
¿Hola buenas tardes! Disculpen, ¿de casualidad saben qué costos maneja la psicoterapeuta Jackeline para una consulta inicial? Tengo a mi niña con síntomas muy parecidos a los de Santiago y me urge que la valoren. Gracias de antemano.