Artículo escrito por la Mtra. Ana Patricia González Rodríguez, especialista en dolor profundo infantil, para el revistazo
La escuela ha sido tradicionalmente el espacio de socialización por excelencia; sin embargo, hoy se ve expuesta a problemáticas sociales que atraviesan sus muros. En México, la situación es alarmante: el 77% de los casos de violencia escolar ocurren en el nivel básico (preescolar a secundaria), y ocho de cada diez agresiones suceden entre los mismos estudiantes. Como investigadora, me preocupa el desplazamiento de la indisciplina escolar hacia modalidades de violencia sistemática potenciadas por las Tecnologías de la Información (TIC).
Tabla de contenidos
¿Qué es el Bullying y por qué ocurre?
El acoso escolar o bullying no es un «conflicto pasajero»; es una forma de violencia dirigida hacia una víctima concreta que sufre agresiones físicas, verbales o psicológicas de manera sistemática. Los desencadenantes suelen ser una mezcla de:
- Factores emocionales: El acosador libera su propia frustración o falta de control de impulsos a través de la agresión.
- Factores instrumentales: Se busca, de manera calculada, un beneficio de poder o estatus frente al grupo.
El salto al Ciberespacio
A diferencia del acoso cara a cara, el ciberacoso deja una huella digital permanente. Para la víctima, el ataque no termina al salir del colegio; se siente atacada en todas partes, incluso en la seguridad de su hogar. Esto genera consecuencias devastadoras:
- Mentalmente: Sentimientos de preocupación, vergüenza y miedo constante.
- Físicamente: Dolores de cabeza, de estómago e insomnio.
- Socialmente: Pérdida de interés en actividades y aislamiento total que, en casos extremos, puede derivar en el suicidio.

El mapa de los riesgos digitales
Es imperativo que los padres identifiquen las diversas formas de violencia viral:
- Sexting sin consentimiento: La difusión de material sexual sin autorización.
- Sextorsión: Chantaje con publicar imágenes íntimas.
- Online Grooming: Adultos que ganan la confianza de menores para fines sexuales.
- Happy Slapping: Grabar una agresión física y difundirla como «un juego».
- Sharenting: Aunque no es violencia per se, es la sobreexposición que los padres hacen de sus hijos en redes, convirtiéndose en una práctica de alto riesgo.
El papel de los testigos
Ningún niño puede desarrollarse sanamente donde se tolera la agresión. En mi práctica, hago especial hincapié en los testigos. Quienes observan y callan sufren de ansiedad, miedo al identificarse con la víctima y, lo más grave, pierden la capacidad de empatía y solidaridad necesaria para desarrollarse como seres humanos funcionales.

¿Cómo prevenir y actuar?
La prevención es más efectiva que la corrección. Debemos:
- Fortalecer habilidades sociales: Enseñar negociación, colaboración y respeto a los derechos ajenos.
- Establecer protocolos claros: El uso de programas como el Programa Nacional de Convivencia Escolar (PNCE) es fundamental para guiar a los centros educativos.
- Supervisión responsable: No se trata de invadir, sino de acompañar en el uso de la red y configurar controles parentales.
Aportaciones de el revistazo:
De acuerdo con el MOCIBA del INEGI, las mujeres son las principales víctimas de insinuaciones o propuestas sexuales en línea (26.7%), lo que resalta la urgencia de legislar con perspectiva de género en el ciberespacio.
El ciberacoso puede parecer invencible, pero no lo es. Si eres testigo o víctima, recuerda que el registro digital es tu prueba más fuerte para detener el abuso.
¿Has notado cambios en el comportamiento de tus hijos respecto al uso de sus celulares? Comparte tus dudas o experiencias en los comentarios. Estaré encantada de interactuar y ofrecer herramientas para proteger a los que más queremos en el revistazo.












