Seleccionar página

Vida sexual – ¿Cómo va tu vida sexual?

Si el corazón sigue latiendo, el cuerpo no siempre está ahí. Estrés, cansancio, tentaciones: la vida cotidiana amenaza… Depende de cada uno inventar su propia sexualidad, fuera de todas las normas establecidas. Lo principal es mostrarle al otro la profundidad de tu deseo. ¿Puedes hacerlo? Para averiguarlo, responde a las preguntas de Alain Héril.

Cinco preguntas que debes hacerte

1. ¿Qué papel inconsciente juega él o ella en mi historia sexual?
2. ¿A qué digo «otra vez»? y suficiente»?
3. ¿Sigo siendo objeto de deseo para ella o para él?
4. ¿Qué hago con mi libido fuera de mi relación? 5. ¿Sigue presente en mis fantasías?

Lo que está en juego

1. Cada uno de nosotros es el héroe o la heroína de nuestra historia de vida. Llevamos dentro nuestra propia mitología hecha de hadas y dragones, y personajes arquetípicos (el padre, la madre, el príncipe azul, el anciano sabio…). Se trata de nuestra historia global, así como de nuestra historia sexual. Hacer un balance de ello y comprender el papel jugado por su compañero ayuda a esclarecer su viaje ya situarlo en una dimensión simbólica fundamental.

2. Durante la vida sexual vivida juntos, ocurrieron un cierto número de eventos. Momentos mágicos, otros mucho menos. Y hay situaciones en las que queremos decir que sí sin restricciones. Otros, por el contrario, están marcados por la negativa. Más prosaicamente, hay actos, posiciones, conductas sexuales que nos gustan y que validamos. Hacer un balance de lo que exige continuidad y de lo que exige ruptura permite situar la sexualidad en el terreno de un placer compartido, un placer que nos permite crecer juntos en la relación.

¿Dónde está tu libido? Del lado del sexo, ¿tus «hormonas» están hirviendo o hay un viento helado soplando sobre tu deseo? ¡Tómese unos minutos para hacer su «evaluación de la libido»!

3. El encuentro entre dos personas que finalmente deciden “hacer pareja” es casi siempre un encuentro erótico. Elegimos al otro porque despierta en nosotros emociones y problemas que envuelven el deseo. Como sabemos, la costumbre, el día a día, la llegada de los hijos, los problemas económicos y profesionales… todo ello hace que perdamos de vista la dimensión del eros. Preguntarse si uno sigue siendo una elección erótica para el otro permite volver a centrarse en la dimensión de la seducción necesaria para toda continuidad relacional.

4. La libido es expresión de la fuerza vital que habita en todos y cada uno. Se expresa tanto en la pareja como fuera de ella: vida profesional, pasiones… Cuestionar tu vida sexual es también cuestionar el ser de deseo que eres – qué derecho al placer me doy con el otro, estoy de acuerdo (o no) ) con otros –, sobre la masturbación, etc. Estas preguntas, y las respuestas que las acompañan, son esenciales para una evaluación sensible y honesta, con el fin de comprenderse mejor a sí mismo y comprender mejor la forma en que uno involucra su libido en la relación con otro.

5. Las fantasías son un desencadenante del deseo. No deja de ser interesante preguntarse cómo han evolucionado los nuestros, si siguen siendo los mismos, y sobre todo captar qué proyección fantástica hacemos y podemos seguir haciendo en nuestra pareja.

 

Cinco preguntas para hacerse unos a otros

1. ¿Hemos sido capaces de comunicarnos con ternura sobre nuestra sexualidad?
2. ¿Qué lugar le damos a la sexualidad en nuestra vida en común? ¿Cómo ha evolucionado este lugar? ¿Cómo queremos que evolucione?
3. ¿Qué puntos destacados de nuestra historia sexual recordamos? ¿Y qué hacemos con él?
4. ¿Cuál es nuestro tipo de sexualidad?
5. ¿Qué nos queda por explorar?

Lo que está en juego

1. Hablar de sexualidad en pareja no es fácil. Preguntarse si fuimos capaces de comunicar, en la nuestra, sobre la sexualidad es una pregunta fundamental que, además de ayudarnos a hacer un balance, puede revelarnos lo que no se pudo decir. Pero, más allá de eso, es necesario saber si el discurso sobre la sexualidad ha sido suficientemente imbuido de ternura, aceptación, comprensión por las exigencias y dificultades del otro. Para poner fin a una posible culpabilidad del otro ya un sereno compromiso de intercambio y diálogo.

2. Muchas parejas abandonan el ámbito de la sexualidad como medio de comunicación. Vienen a experimentar la sexualidad solo en momentos infrecuentes, ya poner la actividad sexual y sensual en un segundo plano. Hablar de sexo y redefinir el lugar de la sexualidad y su papel en el diálogo profundo de la pareja es devolverle un papel estimulante. Para ello, es bueno hacer una valoración sencilla y honesta de este lugar, su relevancia y la evolución que le queremos dar.

3. Así como en el interrogatorio individual es prudente recordar la historia sexual, también es bueno poder hacerlo por parejas. La narración de los momentos de intercambio sexual, los episodios cómicos, los fracasos, los malentendidos…, recontar juntos estas historias es volver a saborear el pasado con deleite y, al mismo tiempo, con la suficiente retrospectiva para captar lo importante y determina lo que quieres seguir viviendo, y cómo.

4. Cada pareja corresponde a un tipo de sexualidad. Por supuesto, somos un poco de todo… Sin embargo, poder identificar la principal forma de expresión sexual de la pareja da la posibilidad de conocerse mejor y, obviamente, poder jugar con códigos, imágenes, clichés… Aquí son algunos ejes de clasificación. ¡Se pueden inventar otros, por supuesto!

Sexualidad mecánica: es más “obligado” que “deseado”. Aquí, el deseo es creado por la obligación de sostener una determinada frecuencia más que por el deseo mismo, que moviliza la búsqueda de contacto con el otro.
Sexualidad ardiente: es apasionada, el acento está puesto en la búsqueda de la fusión, orgasmo simultáneo para ambos, la mirada inscrita en la mirada del otro, intensidad, no acepta los fracasos.
Sexualidad animal: ¡solamente responde al impulso! El otro es tomado como un objeto, moldeado al brillo de su deseo, incluso de su necesidad sexual. Los compañeros están en la brevedad y la llamativa intensidad, el llanto, la descarga, el sudor…
Sexualidad sagrada: únicamente es concebida por el ritual y el vínculo con lo sagrado. Los miembros de la pareja respiran juntos, se miran intensamente, hablan de vibraciones más que de orgasmos, se toman su tiempo y sólo aceptan estar en el deseo cuando tiene una dimensión considerada noble y elevada.
¿Somos buenos en nuestro tipo de sexualidad? ¿Hacia qué sexualidad aún no explorada nos gustaría ir?

5. La sexualidad se compone de territorios. Estos son ilimitados. ¡Cada vez que pones un pie en una tierra desconocida en la expresión de tu placer, otras puertas se abren de inmediato! Los amantes son exploradores e inventores de intercambios. Explorar de nuevo y en cuerpo juntos es poner lo inesperado, la sorpresa en la vida sexual de la pareja. Plantear la cuestión del terreno a desbrozar es planificar, expandir. Es inventar juntos…

“Queremos seguir vibrando a nuestra manera”

Christian, de 39 años, en una relación de seis años con Iris, de 44, dice.

“A diferencia de Iris (Iris tiene una hija de 16 años de un primer matrimonio, que vive con ellos en una residencia compartida), tenía dudas sobre el punto de hacer un chequeo, solo tiene sentido para mí cuando llegamos a el final de un ciclo, o cuando estamos en un callejón sin salida. Cosa que no me parece que sea nuestro caso. También temía el aspecto del “análisis en frío”, ¿eso no alteraría la magia de nuestra intimidad? Por ejemplo, nos reconocíamos en una sexualidad oscilante entre “animal” y “sagrado”, esa información me bastaba, querer analizarla era como una especie de “profanación” para mí. Sin embargo, a pesar de estas reticencias, me di cuenta de que pensar solo, luego en pareja, las preguntas propuestas nos permitía tomar plena medida de la importancia del deseo y la sexualidad en nuestra vida de pareja.

Me di cuenta de que nuestra imaginación erótica alimentaba nuestra relación sexual, pero también nuestra relación cotidiana. Cuando nos preguntamos sobre cómo queríamos ver evolucionar nuestra sexualidad, quedó claro que queríamos seguir vibrando a nuestra manera, sin caer en la facilidad de la rutina. Esto requiere vigilancia, complicidad, indulgencia para uno mismo y para el otro. Al final, este cuestionamiento común nos permitió sentir aún más nuestra cercanía erótica, y también nuestras diferencias, que también alimentan nuestro deseo. Llegamos a la conclusión de que esta evaluación fue bien hecha. ¡Lo guardaremos para la próxima vez, en unos años!

Comentarios de otros artículos

  1. Yo tengo un problema, mis hijos no se quieren venir conmigo pero son chiquitos y mi marido los compra con…

  2. Doctor usted me puede curar una hemorroide externa???? No puedo con el dolor, vivo en canal nacional.

  3. Ya lo sigo en Tiktok. Esta usted muy guapo Licenciado. Gracias por compartirnos su talento. 🥰

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar 👇

Pin It on Pinterest

Share This