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¿Por qué nos sentimos tan incómodos con el silencio?
¿Por qué nos sentimos tan incómodos con el silencio?

 

La conversación

Lo que se llama lenguaje no verbal cuenta tanto como el lenguaje verbal: la expresión facial, los gestos, la posición en el espacio y el tono de voz (prosodia) contienen claves esenciales para ayudarnos a comprender.

La comunicación nos permite crear vínculos entre realidades individuales que de otro modo serían imposibles de sondear, y así compartir nuestras necesidades con quienes nos rodean y comprender mejor las suyas: en definitiva, nos permite orientarnos en los meandros de las relaciones sociales. .

No debemos olvidar que la comunicación es un proceso increíblemente complejo. Incluso sin hablar, transmitimos sutilmente un mensaje cuya naturaleza depende del contexto y las experiencias compartidas con nuestro interlocutor.

Este fenómeno se conoce como “silencio social”. Aunque la sensación, para los interesados, es la de un vacío, como un paréntesis en el curso natural del discurso, permite sugerir una extraordinaria variedad de emociones. Algunas personas podrán decodificar esta situación o vivirla sin preocupaciones, mientras que otras sentirán cierta vergüenza.

Diferentes tipos de silencio.

Los silencios han sido objeto de estudio científico durante décadas, ya que pueden tener efectos muy importantes en la dinámica de la interacción y en los sentimientos de quienes participan en ella. En este sentido, los investigadores que estudian el fenómeno distinguen tres modalidades: la pausa individual, las pausas en la conversación y el silencio social inexplicable.

El descanso individual ocurre cuando una sola persona habla a una audiencia, como un actor que recita un monólogo o un estudiante que hace una presentación a sus compañeros de clase. El silencio se usa a menudo para captar la atención y el interés de los oyentes, pero también puede sugerir falta de familiaridad con el tema que se está discutiendo (particularmente temido por aquellos con ansiedad social).

 

 

Las interrupciones en la conversación son lo más parecido a los “silencios incómodos”. Estamos hablando de aquellos que suceden entre dos personas que hacen añicos las expectativas de un intercambio fluido. Pueden darse entre personas que apenas se conocen, pero también entre quienes se conocen desde hace mucho tiempo, dependiendo del nivel de confianza que se establezca.

Finalmente, el silencio social inexplicable describe una situación que todos hemos vivido en un momento u otro. Ocurre cuando más de dos personas están interactuando simultáneamente (contando historias, teniendo conversaciones paralelas, etc.) y todo se detiene de repente, dejando un vacío ensordecedor. En este caso, entre la preocupación y la broma, se suele decir que “ha pasado un ángel”.

Hay que tener en cuenta que los silencios son un recurso comunicativo que puede ser utilizado legítimamente y que, en determinadas circunstancias, pueden incluso ser productivos, especialmente en el contexto de la escucha activa. Como dijo Jorge Luis Borges: “No hables a menos que tus palabras sean mejores que el silencio” (“No hables al menos que puedas mejorar el silencio”).

¿Por qué el silencio puede parecer incómodo?

El silencio implica una ruptura en la dinámica natural de las conversaciones, cuya lógica es idéntica a la de otros procesos sociales que requieren la coordinación de las partes involucradas. Cuando son fluidos, el curso de la interacción es más predecible, lo que tranquiliza a los interlocutores sobre la incertidumbre que acompaña a cualquier relación.

Se ha comprobado que la fluidez de la conversación estimula el sentido de pertenencia y la consistencia de un vínculo particular, lo que lo diferencia de todos los demás. Además, cuando ofrecemos respuestas sin tiempo de inactividad, fomentamos un sentido de consenso sobre temas importantes, lo que sugiere que estamos alineados ideológica y emocionalmente entre nosotros.

Las conversaciones fluidas fomentan un sentido de pertenencia social, legitiman a todos como miembros del grupo, brindan un sentido de control sobre la dinámica de la relación y contribuyen en gran medida a desarrollar la autoestima. El silencio, por el contrario, puede sugerir un conflicto de fondo o la presencia de emociones que se prefiere no expresar, alimentando así una cierta inseguridad.

¿El silencio siempre es incómodo?

El silencio no siempre es incómodo. Cuando el vínculo es lo suficientemente fuerte y existe una relación de confianza, es incluso una oportunidad para crear vínculos. Si no hay conflictos de fondo entre los hablantes, el silencio no está cargado de las emociones negativas que tiene para las personas cuyos lazos sociales son frágiles o están impulsados ​​por el miedo.

Por otro lado, las personas con autoestima alta suelen vivir los silencios con mayor comodidad. No proyectan nada negativo sobre lo que los demás pensarán de ellos, y el silencio (que a veces es señal de nuestros miedos e inseguridades) se produce en la conversación con tranquilidad, sin crear ninguna perturbación particular.

En cualquier caso, podemos aprovechar el silencio y sacar algo positivo de él: por ejemplo, nos da la oportunidad de reorganizar nuestras ideas antes de expresarnos, ofrece un momento de intimidad y puede traernos calma en un mundo muchas veces ruidoso.

En última instancia, los efectos del silencio en nuestro bienestar pueden tener más que ver con la forma en que lo interpretamos que con la intención de los demás cuando lo usan. Comprender este matiz puede ayudarnos a abordarlo de una manera mucho más constructiva.

Comentarios de otros artículos

  1. Yo tengo un problema, mis hijos no se quieren venir conmigo pero son chiquitos y mi marido los compra con…

  2. Doctor usted me puede curar una hemorroide externa???? No puedo con el dolor, vivo en canal nacional.

  3. Ya lo sigo en Tiktok. Esta usted muy guapo Licenciado. Gracias por compartirnos su talento. 🥰

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