Lo que mi perfume revela sobre mi personalidad

 

Usar un perfume de hombre para una mujer, ¿significa algo?

¿El perfume tiene género? Los perfumes están codificados culturalmente y es cierto que asociaremos inmediatamente ciertos olores con la feminidad y otros con la virilidad. Incluso si tales asociaciones están lejos de ser sistemáticas. Hay, sin embargo, experimentos que destacan la atracción inconsciente que un perfume femenino puede representar para un hombre, y viceversa… Uno de ellos demostró que, si rociábamos perfumes masculinos y femeninos sobre los sillones de una sala de espera, los hombres preferían sentarse en los asientos que olían a perfume de mujer. Y recíprocamente.
Eso sí, cuidado con los clichés. Muchos perfumes escapan a toda clasificación salvo en las políticas de marca. La elección de un perfume a priori destinado al otro sexo no indica ni una identidad homosexual ni un deseo de identificarse con el padre o la madre. “Es solo el signo de una personalidad asertiva”, insiste Gisèle Harrus-Révidi.

 

Cambiar de perfume o ser fiel a él, ¿tiene sentido?

Imposible olvidar que estamos en la era del zapping, eternamente solicitados por novedades muy atractivas.
Sin embargo, aunque no se le deba dar a las cosas más importancia de la que tienen, el hecho de cambiar constantemente de sabores puede indicar que uno aún no se ha encontrado a sí mismo, que uno siempre está en la búsqueda de su estilo personal. Según Jacques Waynberg, “estas personas no han entendido que el olfato es parte de la definición de uno mismo en el mundo, que no es un juego, el perfume constituye para mí la columna vertebral de la seducción. »

 

Al elegir un perfume, domesticamos una imagen. ¿Cuál es su influencia en nuestras vidas?

Muchas mujeres se dejan seducir por la imagen de feminidad que transmite su publicidad, a veces incluso más que por su olor. Aparece entonces como un espejo encargado de reflejarlos no como son sino como sueñan ser. Los perfumistas no se equivocan y han establecido una clasificación destinada a definir sus creaciones: mujer-mujer, sexy, misteriosa, natural, tierna… “El riesgo es enmascarar la propia personalidad, jugar a , esconderse detrás de esta universo”, piensa Jacques Waynberg.
Por el contrario, es importante tomarse el tiempo para familiarizarse con una fragancia. Algunas no nos corresponden, aunque seamos capaces de apreciarlas estéticamente. La verdadera asertividad tiene lugar en la intimidad y la discreción, no en la estandarización masiva practicada por el marketing.

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