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El día que me liberé de mi pasado
El día que me liberé de mi pasado

“Hace trece años, tuve cáncer. Me cortaron un seno y me convertí en una amazona, una guerrera que libraba una terrible batalla interior entre mi parte femenina y mi parte masculina. Entré en terapia, para intentar aclarar mi historia, entenderla y, quizás, dejar de sufrir y acercarme por fin al amor. En primer lugar, tuve que confrontar mi historia familiar una y otra vez, para tratar de encontrar un orden en ella. Y un significado. El abandono emocional de mi madre cuando yo tenía 2 años y ella tenía tanto miedo de perder a mi hermanito, que acababa de nacer prematuramente. Pero también -y quizás sobre todo- un siglo de guerras y guerreros: la Primera Guerra de mis abuelos, la Segunda Guerra de mis padres, y luego la Indochina de mi padre, seguida de Argelia, de la que volvió con un golpe en la cabeza, antes de suicidarse seis meses después en el fondo del jardín.

Yo tenía 12 años. Descubrí cómo todas estas luchas, en medio de múltiples intentos de suicidio familiar, me convirtieron en un buen soldadito sediento de reconocimiento y amor, que aceptó convertirse en esclavo al servicio de los deseos y expectativas de los demás. Y cómo, en la fusión, llevé las cadenas invisibles de la dependencia y el peso de la culpa por haber nacido mujer. Para obedecer la ley de familia que manda a los hombres a la batalla y ordena a las mujeres callar, obedecer, someterse, me sometí a la manipulación, chantaje y hostigamiento sentimental de mis carceleros. Y me perdí.

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Sesión tras sesión, la psicología y la espiritualidad me permitieron acceder a la alegría al darme cuenta de la posibilidad de estar vivo; Pude deponer las armas y firmar un tratado de paz entre mi masculino y mi femenino. Y luego, hace seis meses, el último intento de suicidio en la familia despertó todo. En la sesión que siguió, algo cedió dentro de mí. Dejé de “ser” los demás y sus vidas para tomar mi propio lugar, “al lado” de ellos, dejando a cada uno de ellos responsable de las consecuencias de sus elecciones y acciones.

¡Finalmente, pude cerrar la puerta de las tres estaciones de mi existencia como sobreviviente, dándome cuenta de que no tenía llave! La película del pasado se desplegó ante mis ojos: vi al niño herido y al adulto prisionero de sus creencias destructivas; la forma inconsciente en que levanté los muros de mi prisión. Aquí me libero del disfraz y de la máscara del personaje creado por la mente que no tenía muletas afectivas en su camino. Abrí la puerta al presente después de dejar ir mi estatus de culpable.

Soy una mujer que encontró su dignidad en el respeto, un verdadero título de nobleza. Me ofrezco el derecho a la libertad ya la igualdad como lo hace el ser masculino; Camino a su lado en amistad y paz para crear una nueva era. Y espero poder pasárselos a mis nietos ya las generaciones futuras.

Comentarios de otros artículos

  1. Yo tengo un problema, mis hijos no se quieren venir conmigo pero son chiquitos y mi marido los compra con…

  2. Doctor usted me puede curar una hemorroide externa???? No puedo con el dolor, vivo en canal nacional.

  3. Ya lo sigo en Tiktok. Esta usted muy guapo Licenciado. Gracias por compartirnos su talento. 🥰

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