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Tiago

Artículo escrito por Octavio Diem

Hay entrevistas que se consiguen con un par de clics y otras que se cocinan a fuego lento, esperando el momento exacto en que las agendas y la inspiración coincidan. Tras algunos meses siguiendo su rastro y buscando este espacio, finalmente logré sentarme a conversar con Santiago Martínez Mercado, conocido en el mundo del arte como Tiago.

¿Por qué tanta insistencia de parte de –el revistazo-? Porque en un mundo donde la tecnología a veces se siente fría y distante, Tiago ha logrado lo que pocos: llevar el talento mexicano por todo el mundo con una sensibilidad que desarma. Mi admiración hacia él no nace solo de sus colaboraciones con gigantes como Disney o Marvel, sino de su capacidad para no perder la brújula humana en medio de un mar de algoritmos.

Tiago no solo domina el software; él entiende que detrás de cada render, de cada línea de código y de cada nota musical creada con la mirada, hay una historia que merece ser contada con vulnerabilidad. Es un artista que no le teme a la máquina porque sabe que el alma la pone él.

A continuación, les comparto el resultado de este encuentro: una charla sobre arte, tecnología y la misión de no dejar nunca de soñar.

EL ARTISTA QUE CAMBIÓ LOS CRAYONES POR ALGORITMOS PARA TOCAR EL ALMA HUMANA

Tenía apenas doce años cuando, con la curiosidad que solo un niño puede tener, descargó una aplicación para editar fotos en su teléfono. Crecido en una casa de la Ciudad de México llena de arte, Mozart y libros, conceptos como temperatura, saturación y contraste no le eran ajenos.

Empezó a mover los controles, a experimentar. Y de repente, la magia ocurrió. Un árbol en una foto ya no era verde, era azul mar. El cielo nublado y gris de la imagen original se transformó en un naranja vibrante, un reflejo no de la realidad, sino de cómo él recordaba el color de ese día.

En ese instante, Santiago Martínez Mercado, hoy conocido como Tiago, no solo estaba editando una foto; estaba reescribiendo la realidad para que encajara con su memoria emocional. Estaba usando la tecnología para contar una historia más honesta. Esa misma curiosidad es la que hoy lo lleva, desde su estudio en Londres, a desafiar la frontera más controversial del arte: la inteligencia artificial, con una misión clara: ponerla al servicio de la humanidad.

Tiago en el revistazo

LA GRAN PREGUNTA: ¿PUEDE LA TECNOLOGÍA TENER ALMA?

En los pasillos del mundo creativo, una frase resuena con la fuerza de un terremoto: inteligencia artificial generativa. Hemos visto cómo ha revolucionado industrias enteras, democratizando el acceso a la creación de imágenes, música y textos de una forma nunca antes vista. Pero esta revolución trae consigo un debate profundo que va más allá del código y los algoritmos. Se trata de una cuestión de propósito, de legalidad y, como bien señala Tiago, de humanidad.

«El arte pasó de ser un ejercicio de plenitud y admiración a un intento de búsqueda de la plenitud a través de lo material y la fama», reflexiona el artista.

Este alejamiento de la esencia se ha visto acelerado por una tecnología que a menudo prioriza los likes sobre la emoción genuina. Es en medio de este caos digital donde la voz de Tiago emerge no como una crítica, sino como una propuesta.

UN PUENTE ENTRE DOS MUNDOS

EL NACIMIENTO DE UN ARTISTA DIGITAL

El camino de Santiago no fue una línea recta. De aquellos primeros experimentos en su teléfono, su imaginación lo llevó a Photoshop. Las ideas eran tan grandes que las capas de la aplicación ya no eran suficientes. Con herramientas profesionales, su arte se volvió más complejo, al punto de exponer y vender su primer cuadro.

Sin embargo, su creatividad chocó con una barrera física: su computadora ya no daba más. «Ahí empecé a meterme mucho más en la tecnología e innovación», nos cuenta.

Este viaje lo llevó a estudiar diseño gráfico, pero la funcionalidad pura lo frustraba. Su dirección de arte era tan específica que solo el 3D podía darle vida. Poco a poco, el mundo del CGI lo absorbió hasta definirse como «artista 3D», una etiqueta que consolidó durante sus estudios en Londres.

Hoy, desde esa capital cosmopolita, ha colaborado con gigantes como Disney, Marvel, Canada Goose, Etihad y Jonathan Yeo, demostrando que la tecnología y el arte de alto calibre pueden y deben ir de la mano. A la vez, mantiene un vínculo con los medios clásicos: a los veinte años publicó su libro “Cartas de un soñador” y actualmente prepara otro volumen con más de 150 ilustraciones a mano.

UMANDO: EL PROYECTO QUE BUSCA DETENER EL TIEMPO

unamdo by tiago

Quizás la obra que mejor encapsula su filosofía es «Umando», un proyecto exhibido en el prestigioso The Design Museum en Londres. Inspirado en «El Columpio» de Fragonard, Tiago propone una pieza que es tanto un objeto como una experiencia: una silla mecedora diseñada para adultos.

«Umando es la idea de recordar tu existencia humana, apreciarla por lo frágil y fugaz que es, pero entender que justamente eso es lo que le da significado», explica el artista. El nombre evoca el término latín humando, que conecta con la humanidad y la tierra. A través de renders hiperrealistas, Tiago invita a un espacio de calma; una cuna para el alma adulta en un mundo que no deja de gritar.

MÁS ALLÁ DEL LIENZO: CREAR MÚSICA CON LA MIRADA

La misión de Tiago de humanizar la tecnología lo ha llevado a explorar territorios aún más ambiciosos: crear música a partir del movimiento del iris humano.

Esta idea nace de la empatía profunda. En sus palabras: «Si alguna vez te has roto una mano, te das cuenta de que el mundo no está diseñado para gente que quizá nació sin una mano, o un pie, o ambos». Su respuesta es un algoritmo que convierte la mirada en notas musicales, permitiendo que el arte sea accesible para todos, sin importar sus capacidades motrices.

LA IMAGINACIÓN AL SERVICIO DEL BIEN HUMANO

Para Tiago, la tecnología no es el fin, sino el medio. Ya sea 3D o inteligencia artificial, la herramienta siempre debe estar al servicio de la imaginación.

«Siento que ahí está la clave para humanizar la tecnología», comparte. «Si lo que tú creas está en servicio de tu imaginación y del bien humano, quien reciba tu arte sentirá esa intención. No se trata de ser el siguiente Shakespeare, se trata de que te atrevas a ser vulnerable y decir lo que sientes. La emoción se hará cargo de lo demás».

En un mundo saturado de dopamina instantánea, el trabajo de Santiago Martínez Mercado es un llamado a la pausa y a la contemplación. Es la prueba de que aquel niño que pintaba cielos naranjas sigue vivo, invitándonos a todos a ser «soñadores» y a nunca temerle a la creación.

¡Conecta con el artista!

Te invitamos a dejar tus dudas en los comentarios; Tiago estará feliz de leerte y darte su punto de vista. Puedes conocer más sobre su trabajo aquí:

1 comentario en “Tiago”

  1. ¡Que artista! no te pases osea… ¿todo lo del video es digital 100? Pff, mis respetos. Yo soy pintor y al principio este tipo de cosas me incomodaban, claro, tengo 55 años, no es que creciera con el teléfono en la mano. Mis felicitaciones al artista y como siempre a ustedes en el revistazo por tan buenas piezas de contenido. soy parte de su suscripción VIP desde hace 4 años y no dejan de sorprenderme con piezas como esta. Al artista Santiago le quiero decir que me da orgullo compartir con el 2 cosas: La tierra y el arte. ¡Viva México!

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