Seleccionar página

¿Cómo dejar de picar todo el tiempo?
¿Cómo dejar de picar todo el tiempo?

 

Por qué ?

“A las 7:30 p. m., mi hijo se levanta de la mesa, dice Armelle, de 35 años, editora. Me avergüenzo: estoy terminando su guiso de pasta. Luego es una loncha de jamón, un trozo de pan… Mi pareja llega a eso de las 9 de la noche, cenamos. Después, mientras frego los platos, es un cuadrado de chocolate, un trozo de queso antes de acostarme. La joven también reconoce tener una relación permanente con la distribuidora de dulces de su empresa. “Sin embargo, con cada mordisco, me da vergüenza”, confiesa. Sin juego de palabras, los bocadillos me comen la vida. »

Me defiendo de los pensamientos desagradables
El picoteo nos permite distraernos de emociones demasiado violentas. “Constituye un mecanismo de defensa, subraya el psiquiatra y psicoterapeuta Gérard Apfeldorfer. Cuanto mayor es nuestra ansiedad, más tendemos a responder a ella con comida rica. De hecho, pocos se enamorarán de una zanahoria… Para la psicoanalista Gisèle Harrus-Révidi, la comida también puede ser la respuesta al aburrimiento: “Es una actividad ‘completa’. Apela a todos nuestros sentidos: vista, tacto, gusto, olfato y, a veces, ¡incluso al oído! Pero, ¿por qué correr a la nevera en lugar de desahogarse en la cinta de correr de un gimnasio? Una cuestión de conveniencia, por supuesto. Y porque, según el psiquiatra Frédéric Fanget, “en nuestras sociedades occidentales, las tres cosas más presentes son el dinero, el sexo y la comida. Siendo este último el más inmediatamente accesible de los tres”.

Reproduzco un comportamiento familiar.
“Una madre que te ha prohibido una cierta cantidad de alimentos puede empujarte a adoptar un comportamiento mordisqueador, cree Frédéric Fanget. Los seres humanos a menudo desean lo que no se les ha dado. “Para Gérard Apfeldorfer, las tesis de la psiquiatra y psicoanalista alemana Hilde Bruch pueden arrojar luz sobre el problema: “Ella notó que ciertas madres solo respondían a los problemas de sus hijos con la alimentación. » ¿Un rasguño en la rodilla? Un bon bon. ¿Una tristeza? Una torta. No es de extrañar que estos niños que se han convertido en adultos encuentren en la comida un consuelo primitivo.

Me ofrezco un momento regresivo
Como comenta Gérard Apfeldorfer, “la leche que nos dio nuestra madre también fue amor”. Para Gisèle Harrus-Révidi, “la boca llena es un momento de plenitud. El sabor en mi boca se convierte entonces en el sabor de la vida”. Y el psicoanalista insiste en los anuncios de comida que han integrado muy bien este principio. “Tomemos un anuncio de un chicle. El héroe mastica el producto y su existencia se pone patas arriba. Comer, para el mordisqueador, es hacerle la vida más dulce. Como lo fue en su primera infancia. La dietista Florencia Pujol confi rma: “Elige alimentos más bien pastosos, como los bocadillos. Su suavidad recuerda al efecto ventosa. En cuanto a los que prefieren alimentos pequeños, como cacahuetes, patatas fritas, dulces, es porque el movimiento pendular del brazo hacia la boca evoca el balanceo…” Snacking: ¿la última manta de seguridad para adultos que necesitan ternura?

¿Qué hacer?

Diagnosticar
Para Frédéric Fanget, psiquiatra, es importante reconocerse como un mordisqueador. Pero no se trata de confundirla con la bulimia –“un consumo imperioso en un tiempo limitado de una gran cantidad de alimentos, sin buscar el gusto”– o la hiperfagia –“el consumo muy elevado de alimentos durante una comida, notable en las personas obesas. Estas dos últimas categorías requieren atención médica.

Relativizar
“Podemos permitirnos picar algo”, dice Frédéric Fanget, siempre que no interfiera con el ritmo de las tres comidas al día. Y la doctora insiste en la presión, que actúa especialmente sobre las mujeres y les anima a tener un control absoluto sobre su consumo de alimentos. Así como en un entorno profesional (estrés, elección restringida de restauración, etc.) que involuntariamente lo fomenta.

Trabaja en tus emociones
Los bocadillos ocurren en momentos en que las emociones nos abruman. “Más que evacuarlos, debemos aprender a reconocerlos y acogerlos”, recomienda la dietista Florencia Pujol. Estos sentimientos hay que examinarlos con lupa:

“¿De qué estamos huyendo cuando picamos? Este hábito se convierte así en una oportunidad para estar más atentos a lo que nos emociona.

Comentarios de otros artículos

  1. Yo tengo un problema, mis hijos no se quieren venir conmigo pero son chiquitos y mi marido los compra con…

  2. Doctor usted me puede curar una hemorroide externa???? No puedo con el dolor, vivo en canal nacional.

  3. Ya lo sigo en Tiktok. Esta usted muy guapo Licenciado. Gracias por compartirnos su talento. 🥰

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar 👇

Pin It on Pinterest

Share This