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Cinco ideas para vivir la aventura en familia
Cinco ideas para vivir la aventura en familia

 

LA LISTA DE LA MAÑANA

La aventura es aventura, incluso con niños. Esta es la apuesta de Thibault Liebenguth, que probó el experimento con los suyos. Resultado: una guía de 42 cursos para todos los gustos (Aventuras familiares, 42 ideas para viajar al aire libre con tus hijos, Voyages Gallimard, 272 páginas, 25 euros, a publicarse el 19 de mayo). A cada edad, su aventura. Siempre con la idea de que la inmersión en la naturaleza sigue siendo la mejor manera de concienciar a los jóvenes, como a sus padres, sobre su protección. Y divertirse es aún mejor.

Por los caminos de los Vexin a lomos de un burro

Longuesse, en el Vexin, terreno ideal para un paseo a lomos de un burro.

¿El niño más pequeño tiene solo 4 años? ¡Ponlo en un burro! Y no hace falta embarcarse, como Stevenson, en las Cévennes, para un bautizo de burro. Para ponerse a tono con el animal, apueste modestamente por el Vexin. La vasta meseta de piedra caliza delimitada por el Sena al sur, el Oise al este, el Epte al oeste y el Troesne y el Esches al norte, se presta perfectamente para un paseo en mula.

En Longuesse (Val-d’Oise), equipamos a Colonel, Anatole, Cotton o Réglisse, los burros de Gilles, su dueño, para una caminata de dos bucólicas medias jornadas. El vivac estilo trampero con salchichas y patatas cocinadas al fuego de leña es el punto culminante de la aventura. Desde callejones hundidos en prados, al ritmo del pastoreo del burro a intervalos regulares, el tiempo se alarga y ofrece la posibilidad de escuchar el canto de los pájaros.

Una caminata junto al mar alrededor de Collioure

En la costa Vermeille, la cala de Peyrefite (Pirineos Orientales).

El niño tiene 8 años, salta como una cabra: véndanle el combo senderismo-natación-buceo en el Big Blue. El camino aduanero que une Argelès-sur-Mer (Pirineos Orientales) con España discurre en balcones sobre las aguas traslúcidas, desciende y serpentea de cala a playa. En tres días, al ritmo de unas pocas horas de caminata diaria, llegamos a Cap Cerbère. Por el camino, los más pequeños habrán primero sumergido los pies en el agua de las rocas, navegado entre viñedos y contemplado el faro-campanario que vigila el puerto de Collioure.

Hasta Banyuls-sur-Mer, el camino sube por las cornisas y se sumerge en calas de arena fina. Está el tiempo y las ganas irresistibles de retozar con los peces de la reserva natural marina de Cerbère-Banyuls. Una vez que todos hayan visto girar al pez y si queda un poco de jugo, siempre es posible hacer un viaje en kayak de mar. Es una apuesta segura que nadie se quejará en su saco de dormir en el campamento municipal.

Unas pedaladas por el Atlántico

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Comentarios de otros artículos

  1. Yo tengo un problema, mis hijos no se quieren venir conmigo pero son chiquitos y mi marido los compra con…

  2. Doctor usted me puede curar una hemorroide externa???? No puedo con el dolor, vivo en canal nacional.

  3. Ya lo sigo en Tiktok. Esta usted muy guapo Licenciado. Gracias por compartirnos su talento. 🥰

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