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El impacto del abandono emocional en la infancia
Artículo escrito por la Mtra. Ana Patricia González Rodríguez, especialista en dolor profundo infantil, para el revistazo
La familia no es solo el núcleo de la sociedad; es el laboratorio donde se construye el aparato psíquico de un ser humano. Como psicoterapeuta, he observado que solemos preocuparnos por cubrir las necesidades biológicas de los niños (alimento, salud, techo), pero a menudo descuidamos la «nutrición emocional». Los humanos somos seres sociales por naturaleza y el afecto no es un lujo, es un requisito biológico para la supervivencia. Una infancia sin amor es, técnicamente, una infancia en peligro de muerte psíquica, abandono emocional en la infancia.
Teoría del Apego
Desde el psicoanálisis, entendemos que la figura que cumple la función materna deja una huella imborrable en la memoria del infante. No es solo «cuidar»; es brindar seguridad y protección. El psiquiatra John Bowlby denominó a este vínculo de calidad como Apego.
Existen dos caminos fundamentales en la formación de este vínculo:
- Apego Seguro: El niño siente que su cuidador es una base segura. Puede explorar el mundo porque sabe que, al regresar, encontrará consuelo. Hay afecto, contacto físico y alegría en el reencuentro.
- Apego Inseguro: Aquí es donde el desarrollo se fractura. Se divide en tres variantes dolorosas:
- Ambivalente (Ansioso): El niño no sabe qué esperar. A veces recibe amor y otras indiferencia, lo que genera una ansiedad constante y un bajo concepto de sí mismo.
- Evitativo: El menor aprende que no puede confiar en los demás para obtener consuelo y se refugia en una autosuficiencia defensiva.
- Desorganizado: La forma más grave. El cuidador es, al mismo tiempo, la fuente de miedo y la fuente de seguridad, dejando al niño en un estado de parálisis errática.
¿Qué es realmente el abandono emocional infantil?
A diferencia del abandono físico, que es evidente por la falta de higiene o nutrición, el abandono emocional es sutil y, por ello, más perverso. Es una forma de maltrato infantil por omisión. Ocurre cuando los padres están presentes físicamente, pero están «muertos» o ausentes emocionalmente para sus hijos.
El abandono emocional es un estado subjetivo: el niño se siente descartado, no querido e inseguro. No se trata solo de un evento traumático como un divorcio o la muerte de un padre; se trata de la cotidianidad de:
- Invalidación: Ridiculizar sus sentimientos o prohibirles llorar.
- Presión por la perfección: Amar al niño solo si cumple expectativas, no por quién es.
- Parentificación: Tratar a los hijos como compañeros o confidentes, obligándolos a cargar con problemas de adultos.

La negligencia parental
La negligencia no es un episodio aislado; es una falla continuada en el tiempo. Un cuidador negligente es incapaz de detectar lo que su hijo necesita porque pone sus propias carencias por encima de las del menor.
¿Por qué ocurre esto? En mi investigación, identifico causas profundas:
- Adicciones: El consumo de sustancias incapacita al padre para sintonizar con el niño.
- Trastornos Mentales: Patologías que alteran la percepción de la realidad del adulto.
- Ciclos de repetición: Padres que fueron víctimas de negligencia y no cuentan con las aptitudes para ejercer una crianza distinta.
- Pobreza y Familias Numerosas: Donde el estrés económico obliga a los hermanos mayores a actuar como padres, sufriendo ambos (el mayor y el menor) una falta de cuidado adecuado.
Consecuencias de la desintegración a la patología
Donald Winnicott, una de las mentes más brillantes del psicoanálisis, hablaba de la importancia de la «madre suficientemente buena». Cuando el ambiente no es satisfactorio, el niño sufre una deprivación que impide la «unidad psicosomática».
Las consecuencias son devastadoras y se manifiestan en múltiples niveles:
- Nivel Emocional: Desarrollo de ansiedad (miedo a no tener recursos para afrontar la vida) y depresión (resignación angustiosa ante el abandono).
- Nivel Cognitivo: Retrasos en el lenguaje, problemas de memoria y atención. La energía del niño está «atrapada» tratando de sobrevivir emocionalmente, no aprendiendo.
- Nivel Social: Aislamiento, rechazo a la autoridad y dificultad extrema para formar vínculos estables en la adultez por miedo a ser descartados nuevamente.
- Baja Autoestima: El niño internaliza la idea de que, si no fue amado, es porque es «indigno» de amor.

¿Qué podemos hacer para una crianza segura?
El daño por omisión se puede prevenir. Necesitamos transitar hacia una Crianza Segura que incluya:
- Disponibilidad emocional: No solo estar en la misma habitación, sino estar presentes con los cinco sentidos.
- Educación emocional: Hablar de lo que sentimos en casa sin miedo al juicio.
- Redes de apoyo: El Estado y la sociedad deben brindar recursos a familias en riesgo para evitar que el estrés económico se transforme en negligencia.
- Intervención temprana: Atender situaciones de abuso o embarazos adolescentes de manera integral.

El abandono emocional deja un vacío que muchos adultos intentan llenar el resto de sus vidas con adicciones o relaciones tóxicas. Sanar empieza por reconocer que esa herida existe.¿Te has sentido alguna vez presente físicamente pero ausente emocionalmente para tus hijos? O quizás, ¿identificas este vacío en tu propia infancia? Te invito a comentar y compartir este artículo. Reconocer el problema es el primer paso para romper el ciclo. Explora más sobre salud mental y desarrollo infantil en el revistazo.












